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Sin Guerra, pero en paz

Hasta que ha comenzado el acto no se ha desvelado la pregunta que todo el mundo se hacía en los pasillos, pero no, Guerra no ha acudido, igual que tampoco lo han hecho Manuel Chaves ni José Antonio Griñán.

Acto organizado por el PSOE para conmemorar el 40 aniversario de la primera victoria electoral socialista en 1982.
Acto organizado por el PSOE para conmemorar el 40 aniversario de la primera victoria electoral socialista en 1982.
EP

Nunca un ausente marcó tanto un acto como este sábado Alfonso Guerra en Sevilla, el jefe de campaña de las históricas elecciones que ganó el PSOE en 1982, que no ha asistido a la celebración que su partido ha organizado ante casi 4.000 incondicionales, pero cuya figura ha estado en el ambiente de forma constante.

Su no presencia era la crónica de una ausencia anunciada, desde que esta semana desvelase que no había sido invitado al acto y Ferraz se volcase en enmendarlo. Todos los intentos de última hora no han servido para que el autor de la frase “a España no la va a conocer ni la madre que la parió”, a la que se ha referido, sin citarla, Pedro Sánchez en su discurso, cambiase de opinión.

La dirección nacional del PSOE confiaba tanto en que Guerra aceptase la invitación hecha sobre el tiempo de descuento que hasta a Sánchez se le ha escapado un “y tú, Alfonso” durante su discurso, que llevaba memorizado desde el avión de Sudáfrica a Madrid.

Hasta que ha comenzado el acto no se ha desvelado la pregunta que todo el mundo se hacía en los pasillos, pero no, Guerra no ha acudido, igual que tampoco lo han hecho Manuel Chaves ni José Antonio Griñán, aunque en estos dos casos era previsible, y sí han estado Susana Díaz y Rodríguez de la Borbolla: la mitad de los presidentes autonómicos que ha tenido el PSOE en Andalucía estaban en primera fila.

Ha sido una ausencia a gritos, que ha tapado incluso la de Rodríguez Zapatero, que ha salvado su presencia en Sevilla con las elecciones en Brasil, como ha explicado en un vídeo que se ha visto al comenzar el acto, en el que Felipe y Sánchez han escenificado una relativa paz, sin faltar alguna que otra referencia a quien hizo méritos más que otro en temas como las políticas sociales o la sanidad universal.

La ausencia de Guerra y Chaves tenía una doble lectura, porque se había invitado a todos los cabezas de lista de las provincias andaluzas en 1982, y ellos encabezaban las de Sevilla y Cádiz, respectivamente, de modo que la primera fila se ha tenido que reestructurar un poco, con Cerdán, Narbona y Montero muy cerca de Sánchez y Felipe, y el alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, y secretario general andaluz, Juan Espadas, en un discreto segundo plano.

Ha sido un acto para la nostalgia, con los tres presidentes que ha tenido el Gobierno con marca socialista firmando en un cartel en el que aparecen los tres, inspirado en el estilo del dibujante José Ramón Sánchez -artífice de los primeros carteles electorales socialistas-, y con un joven abriendo el acto en un vídeo vertical, poniendo sobre la mesa la obsesión del partido por captar a unos votantes de cierta edad que están inclinándose por la derecha.

Antes de eso, la orquesta tocaba canciones de los 80 desde el escenario, casi poniendo música a la pelea Ferraz-Guerra cantando “¿Dónde está nuestro error sin solución?", mientras a las puertas del acto, ajena a todo esto, una vecina de Bollullos Par del Condado (Huelva), mostraba orgullosa el cartel que conserva desde el 3 de octubre de 1982, cuando Felipe fue a su pueblo para un mitin, y a su lado un hombre lucía pancarta hecha a mano con el lema: “Presidente: Internacional Socialista, nada que se te resista”.

De las ausencias voluntarias a otras como la de Alfredo Pérez Rubalcaba, aclamado en pie por los asistentes cuando su foto se ha visto a la espalda de Sánchez, que le agradecía emocionado su contribución al fin de ETA "sin pagar precio político alguno”, y lanzaba un tiro a la línea de flotación de quién corresponda en el pasado de su partido, porque Rubalcaba hizo todo lo que hizo “a pesar de las deslealtades”.

A la fiesta andaluza se han unido también en vídeo el canciller alemán, Olaf Scholz, que ha expresado su admiración por González por su "lucha incondicional por la libertad", en un mensaje además en español, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, que ha ensalzado a Sánchez diciendo que "en tiempos como estos necesitamos líderes socialdemócratas como tú y líderes progresistas como tú”.

Y todo en el “granero de votos andaluz”, como siempre se definió a esta tierra, base de las victorias socialistas en España durante décadas, y con gestos, ya al final del acto y con los técnicos recogiendo, como la casi media hora que Susana Díaz se estuvo haciendo fotos y repartiendo besos entre los militantes, una "campeadora" políticamente casi desaparecida que, después de “muerta” sigue ganando batallas a su estilo en actos como este. 

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