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Los cambios no auguran pactos de Estado con un PP alejado de López

La encomienda de Sánchez a su nuevo portavoz en el Congreso y la reacción de los populares anticipan un 'choque de relatos'.

El nuevo portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso, Patxi López
El nuevo portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso, Patxi López
EP

"El cargo más importante que ha desempeñado Patxi López lo tuvo gracias al apoyo del PP y sin que pidiéramos nada a cambio". La sentencia parte, con evidente sequedad, del entorno de Alberto Núñez Feijóo. Y describe por sí sola que la falta de una mínima concordia en las relaciones entre el Gobierno -singularmente, el ala socialista- y los populares, por mucho que se hayan atenuado los decibelios tras el relevo de Pablo Casado por el dirigente gallego, no tiene visos de enderezarse con los cambios introducidos por Pedro Sánchez en su partido. Tampoco con la designación como nuevo portavoz del PP en el Congreso del exlehendakari, que pilotó Euskadi bajo la amenaza terrorista -el 'Gobierno de los perseguidos'- gracias al aval de los conservadores.

Una elección que, a la espera del devenir del próximo período de sesiones, parece anticipar un choque de relatos en el escaparate de la Cámara baja antes de que la apertura de una oportunidad para los pactos de Estado que unos y otros se reclaman sin que hayan cristalizado en ninguno consistente desde la reunión de abril entre Sánchez y Feijóo; y más allá de que el PP haya rescatado al Gobierno en votaciones puntuales para subrayar su relevancia parlamentaria. Todo ello a pesar de que López conserva entre sus rivales parte de su ascendiente en la lucha contra ETA, aunque aquella excepcional alianza de Gobierno -que reportó al PP la Presidencia del Parlamento- acabó mal y los populares nunca compartieron el modo en que los socialistas gestionaron el proceso de paz.

En todo caso, Génova interpreta ahora que López ha sido abducido por "el sanchismo" que a su vez, ironizan, "ha intervenido el PSOE". Tras un debate sobre el estado de la nación del que el presidente del Gobierno salió mejor parado de lo que pronosticaban las apreturas socioeconómicas, los pulsos entre los socios y la efervescencia en las encuestas del PP, este ha visto en la acelerada remodelación de la dirección socialista la ocasión para volver a confrontar la solvencia que atribuyen a su líder con Sánchez. Un Sánchez al que el equipo de Feijóo pinta como "el verdadero problema del PSOE", lo que haría inocuos los cambios mientras él siga al frente del Gobierno y de Ferraz. Un Sánchez implacable y desleal -inciden- con quienes le auparon al poder. Un Sánchez -rematan- que pluriemplea a las ministras Montero y Alegría ascendiéndolas en el partido, una crítica que la oposición va a explotar.

Es el discurso

Socialistas y populares encaran un otoño que se prevé de alto voltaje por el impacto de la escalada inflacionista con sus posiciones más distantes si cabe, tras lo visto en el debate de la nación y el pulso extenuante que libran por un Poder Judicial que siguen sin renovar. Y pese a las expectativas de un campo más amplio para posibles pactos que ha despertado la portavocía en el Congreso de López, su autoridad no predispone al PP a entenderse, aunque sus recelos no son el único ingrediente que opera en el alambique. También lo hace la función prioritaria que Sánchez ha encomendado al exlehendakari, que no pasa tanto por labrar acuerdos -los negociadores, una vez relevado Héctor Goméz, seguirán siendo el ministro Bolaños y los diputados Rafael Simancas e Isaura Leal- como "poner cara al relato y al discurso" de las políticas del Gobierno que deberían estar "en el centro del tablero y no lo están". Si el marco es el relato, se anticipa batalla en el Congreso. Y con socialistas y populares disputándose a la ciudadanía media fustigada por el elevado coste de la vida.

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