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España busca un "éxito" con la inclusión de Ceuta y Melilla en la cumbre de Madrid

El nuevo concepto estratégico de la OTAN incluirá referencias a la defensa del flanco sur y a los desafíos en el norte de África y en el Sahel. 

Dos carteles anuncian la celebración de la Cumbre de la OTAN, en la Feria de Madrid, IFEMA
Dos carteles anuncian la celebración de la Cumbre de la OTAN, en la Feria de Madrid, IFEMA
EP

Los treinta jefes de Estado y de Gobierno de los países de la OTAN y catorce países invitados se reunirán este miércoles y jueves en Madrid para discutir las preocupaciones de seguridad «más apremiantes» tras la invasión rusa de Ucrania y respaldar el nuevo concepto estratégico durante la próxima década. La cumbre busca asegurar que la organización continúe cumpliendo su propósito elemental: garantizar la defensa colectiva de sus integrantes y mantener a salvo a los mil millones de ciudadanos que conviven bajo el paraguas de la Alianza.

En el caso de España, todos los esfuerzos diplomáticos se han concentrado en conseguir que los aliados aprueben una referencia a la defensa del llamado «flanco sur» europeo, algo que se da por seguro. Se trata de la zona de influencia española ante el desafío terrorista en la región subsahariana del Sahel, la presión migratoria en el norte de África, el «chantaje» energético, la situación territorial del Sáhara Occidental o la mención expresa a que Ceuta y Melilla formen parte del escudo de seguridad de la OTAN. Una formalidad que constituiría un «gran éxito» para la diplomacia española tras el fortalecimiento de su entente con Marruecos, según explican fuentes militares.

Una vez agotados los efectos de la cumbre de Lisboa de 2010, que definió el plan de actuación de la Alianza durante la pasada década con desigual resultado -se acordó por vez primera la colaboración defensiva con Rusia (hoy hecha pedazos por la guerra ucraniana), la extensión del escudo antimisiles en suelo europeo o el relanzamiento de la operación en Afganistán, que finalizó el pasado agosto con el sonoro fracaso de la retirada-, la cita de Madrid servirá para hacer borrón y cuenta nueva.

«La cumbre definirá qué quiere ser España, Europa y la OTAN dentro de 5, 10 y 15 años, sobre todo en relación a nuestra protección colectiva, a la autonomía estratégica y a la defensa», resume el presidente de TEDAE Ricardo Martí Fluxá, la patronal que agrupa a un centenar de empresas de la industria de defensa española.

Los aliados cuentan con un posible intento ruso de boicot a una cita en la que actualizarán su estrategia para el nuevo escenario de convulsión mundial

Todos los ojos, en suma, están puestos en Madrid, que celebra su segunda cumbre tras la de 1997, hace 25 años. La sede fue elegida en reconocimiento al 40º aniversario del ingreso de España en la organización militar. El propio secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, destacó esta semana la relevancia del encuentro que tendrá lugar en el recinto ferial de Ifema. «El Concepto Estratégico de Madrid reflejará el nuevo entorno de seguridad, volverá a comprometerse con nuestros valores y reafirmará nuestra unidad, asegurando que nuestra Alianza esté preparada para el futuro», afirmó el ex primer ministro noruego.

Los grandes interrogantes

La agenda presenta varios interrogantes geopolíticos, según el documento marco que ha servido para preparar la cita: «¿Cómo ha afectado la invasión brutal y no provocada de Rusia a Ucrania y la nueva realidad de seguridad en Europa al enfoque de disuasión y defensa? ¿Qué está haciendo la Alianza para abordar la creciente influencia de China o las consecuencias del cambio climático? ¿Y qué novedades incluirá el próximo concepto estratégico o el plan para la adaptación futura a un mundo más competitivo en el que las potencias autoritarias intenten hacer retroceder el orden internacional basado en normas?». El próximo jueves a mediodía, tras concluir la tercera reunión de los jefes de Estado y de Gobierno, está previsto que Stoltenberg responda a todas estas preguntas en su comparecencia.

En clave nacional, España se juega mucho desde el punto de vista estratégico y tiene que «hacer valer su voz» porque los intereses «no están en Ucrania» únicamente pese a la grave violación de los derechos humanos que comparten todos los aliados, explica el coronel retirado Manuel Morato, que estuvo destinado cuatro años en la división de asuntos políticos del cuartel general de la OTAN.

«Hemos hecho demasiado el Quijote y es hora de que España imponga su intereses. Cuando me preguntan en algunos foros si la referencia a la protección de Ceuta y Melilla es importante para nosotros siempre respondo lo mismo: 'Fíjate si son importantes que son ciudades españoles antes de que existiera el reino de Marruecos», comenta el también presidente de IDAPS, un instituto de debate y análisis de la seguridad y defensa.

En definitiva, la cumbre de Madrid acogerá una sesión específica para tratar el flanco sur. Un foro donde se definirá la nueva misión en Mauritania a fin de contener la emergente influencia de Rusia en el Sahel, entre otros asuntos. Una reunión que la diplomacia española espera que incluya «guiños» a nuestros intereses nacionales.

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