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La batalla perdida de García Egea en la guerra de estrategas contra Ayuso

Hombre de la máxima confianza de Casado y hoy señalado como responsable de la crisis se queda sin crédito dentro del partido.

El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea
El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea
EP

De todos los actores en liza de esta guerra civil en el PP uno ha quedado noqueado como un boxeador en la lona y solo sobrevive con respiración asistida: Teodoro García Egea. Pase lo que pase en las próximas horas, el secretario general del partido está con un pie fuera al perder todo el crédito en la batalla a sangre y fuego contra Isabel Díaz Ayuso y su equipo. Una disputa de estrategas en la sombra contra Miguel Ángel Rodríguez, el revivido MAR, asesor principal de la presidenta madrileña y protagonista de esta película de terror que se vive en la formación conservadora.

La gestión de la crisis del diputado murciano, hombre de máxima confianza de Pablo Casado en las tareas ejecutivas del PP, ha sido señalada por casi todos los barones territoriales, que le responsabilizan de la ruptura total con la estrella emergente madrileña. Su querencia por el control absolutista del aparato del partido desde su oficina de Génova, también en la tutela del PP de Madrid, subyace como elemento relevante para entender las causas de esta guerra fratricida. Una actitud que le ha acabado pasando factura.

Algunos entienden que el futuro de Casado a partir de ahora va de la mano del de García Egea, 'Teo' para sus cercanos. La razón fundamental es que fue este quien animó al presidente a dar el paso en las primarias de 2018 como solución al enconamiento entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. En suma, ha sido el ingeniero del nuevo proyecto que limpiara la imagen de la corrupción que ha lastrado al PP y que tuvo su culmen en la moción de censura a Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel.

Metido de lleno en este cambio de cara en la sala de máquinas de Génova, Teo ha sido el responsable de vertebrar los territorios en este convulso periodo electoral desde 2018, a quienes ha sometido a una tensión insoportable con la intención de «colocar a sus peones» en puestos clave ante lo que estuviera por venir, comentan fuentes del partido. Incluso se sabe que lo ha hecho con formas ciertamente toscas, golpes en la mesa y ausencia de mano izquierda. No es casual que en determinados lugares le conozcan como el secretario «generalísimo».

Golpe de efecto

En suma, la mano derecha de Casado ha llegado al estallido de la guerra con Díaz Ayuso bastante señalado y con pérdida de crédito. Ello pese a su destacado papel en la negociación con el Gobierno para renovar parte de los órganos constitucionales, salvo el irresoluble CGPJ, o el golpe de efecto que lideró en la operación murciana de marzo de 2021, salvando de la moción de censura a su compañero Fernando López Miras tras anticiparse al plan del PSOE y Ciudadanos. Una exitosa intervención de García Egea que supuso el inesperado contraataque de Díaz Ayuso en Madrid, activando el botón electoral en contra de la opinión de la cúpula de Génova.

A la postre, el presidente de la Región de Murcia ha sido el único barón popular que ha sacado la cara por el número dos del PP nacional. «Creo que el trabajo que se ha hecho desde la dirección nacional ha sido bueno, rearmando el partido, que quedó en una situación muy complicada tras la moción de censura. Es cierto que lo que ha pasado estos últimos días no nos gusta a nadie y perjudica al partido. Lo que tenemos que hacer es centrarnos en los problemas de los españoles y no en cuestiones internas. Es una situación en la que ninguno estamos cómodos», explicó ayer.

López Miras, que le debe casi todo a García Egea, fue más allá y consideró que no hay motivo para que se celebre ya un congreso extraordinario, como exigen los otros presidentes autonómicos, entre ellos Alberto Núñez Feijóo. «Debe ser cuando toque de forma ordinaria», añadió. Es decir, apuesta por ganar tiempo para rehabilitar a la dirección nacional antes del cónclave programado en julio.

Con todo, García Egea podría seguir esta semana el camino del único damnificado hasta el momento en la guerra civil en el PP: el asesor popular en el Ayuntamiento de Madrid Ángel Carromero. Entregar su cabeza sería la única opción para que Casado gane tiempo y pueda, si es que puede, intentar recomponer un partido hecho trizas. Sería su último servicio al presidente antes de abandonar el barco.

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