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coronavirus

El Gobierno permite los recreos sin mascarilla, pero Aragón aún no ha tomado una decisión

Espera conocer los detalles de la medida que afecta a unos 126.600 alumnos de primaria y secundaria. Directores y familias reclaman un protocolo claro y que se regule su uso en las cercanías de los centros.

Varios niños, durante la hora del recreo en uno de los colegios de Zaragoza capital
Varios niños, durante la hora del recreo en uno de los colegios de Zaragoza capital
Francisco Jiménez

Tras curso y medio con la mascarilla puesta en los recreos, el Consejo de Ministros aprobó ayer eliminar la obligatoriedad del cubreboca en exteriores, algo que también permite que los alumnos de primaria y secundaria puedan jugar en el patio sin ella. La medida, pendiente de que el real decreto sea publique este miércoles en el BOE, entraría en vigor mañana. De momento, Aragón, a la espera de conocer más detalles, a última hora de ayer aún no había adoptado una postura sobre cómo implementarlo. Esta relajación afectaría a unos 126.600 alumnos de primaria (74.300) y de secundaria (52.300), ya que los de infantil eran los únicos que no usaban tapabocas.

Desde Educación señalaron que la DGA "acatará" lo que diga el Gobierno central y las decisiones que se tomen en la Comisión Nacional. Puntualizaron que "hasta que no se estudie lo que dice el real decreto que se publique sobre la situación sanitaria, no se tomará una decisión". El anuncio de que la mascarilla dejaba de ser obligatoria en los recreos por parte de la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, cogió por sorpresa a las comunidades. Cataluña anunció que enseguida la iba retirar, pero otros Ejecutivos regionales, como los de Andalucía y Cantabria, al igual que Aragón, prefieren antes conocer con literalidad la norma.

Recelos entre los directores

A la espera de recibir a lo largo de este miércoles instrucciones concretas, los equipos de los colegios e institutos recibieron con recelo la novedad. Eva Bajén, presidenta de la Asociación de Directores y Directoras de Institutos de Educación Secundaria, entiende que va a tener que seguir usándose ya que en los patios "con 400, 500 y hasta 600 niños juntos" hay "aglomeraciones". "Además, es imposible garantizar la distancia de 1,5 metros. Los juegos y las relaciones sociales son de proximidad y contacto, no vamos a poner un profesor en cada grupo a vigilar", apunta.

Algo menos tajante se mostró su homólogo de la Asociación de Equipos Directivos de Infantil y Primaria de Aragón, Ricardo Civera. "Mantener una separación de 1,5 metros entre los escolares es prácticamente imposible cuando juegan y hay recreos de tamaños muy heterogéneos", señaló. Reclamó a la DGA que establezca un protocolo claro sobre cómo actuar tanto en los patios como a las entradas y salidas de las clases, cuando los alumnos acceden en fila o en grupos, o en las proximidades de los centros a las horas en las que las familias acuden a llevar o recoger a los menores.

Las familias lo ven a priori con buenos ojos, pero quieren conocer cómo se aplicará. "Lo esperábamos, pero ahora hay que saber si el no llevar mascarilla va a suponer algún condicionante a la hora de que los chavales se relacionen", apuntó Nieves Burón, gerente de la federación de familias de la escuela pública, Fapar. Desde la concertada, la presidenta de Fecaparagón, Concepción Ibáñez, demandó que en los centros se prevean soluciones para las "posibles contingencias" que puedan producirse como pérdidas y roturas de tapabocas o dónde guardarlas, y pidió "prudencia".

"Medida un poco precipitada"

Quien tiene claro que retirar la mascarilla de los patios escolares es, cuando menos, un "poco precipitado" es Juan José Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza. "Habría esperado un poco, un par de semanas por lo menos", aseguró. En su opinión, se debería seguir utilizando hasta que la incidencia acumulada entre los menores descienda por debajo de los 1.500 casos por cada 100.000 habitantes. Este martes, este índice era todavía de 1.832,8 en el grupo de 10 a 14 años y de 1.702,9 en el de 5 a 9 años.

Por el contrario, el epidemiólogo Nacho de Blas, consideró que es una medida "lógica". A su juicio, los niños también sufren "fatiga pandémica", y no tiene mucho sentido "que no haya que usarla en lugares de trabajador cerrados sin atención al público" y sí en un patio al aire libre. Calificó de "incoherente" que se lleve en el patio y se quite en el comedor. Sí que ve "lógico y sensato" utilizarla a la entrada y salida de estos espacios exteriores y en las puertas de los centros donde se concentran "padres esperando y sin respetar distancias mínimas".

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