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La candidatura de Ayuso a presidir el PP de Madrid desbarata los planes de Casado

El paso de la presidenta frustra la solución de la tercera vía, alimenta su proyección nacional y obliga a negociar al líder de los populares.

Rueda de prensa de Isabel Díaz Ayuso tras Consejo de Gobierno
Rueda de prensa de Isabel Díaz Ayuso tras Consejo de Gobierno
David Fernández

Nadie duda en el PP de que Isabel Díaz Ayuso ganaría con la gorra unas elecciones primarias para ser la líder del partido en Madrid. También lo saben en la planta noble de Génova 13. Por eso el paso que ha dado la presidenta autonómica para coger las riendas de la formación ha destrozado los planes de Pablo Casado, que prefiere una tercera vía, ni Ayuso ni el alcalde José Luis Martínez Almeida, al timón de los populares madrileños. También ha roto el calendario de la dirección nacional para no abrir la disputa interna en este momento y estirar todo lo posible el momento dulce que disfruta el partido.

El jefe de la oposición no quiere un contrapoder que amenace su liderazgo, y mucho menos antes de las próximas generales, unas elecciones en las que se juega mudarse a la Moncloa o, posiblemente, irse a su casa. En esa tesitura, un polo de poder en Madrid, como el que sobrellevaron en su día José María Aznar con Alberto Ruiz-Gallardón y Mariano Rajoy con Esperanza Aguirre, es una espada de Damocles. Por esa razón el paso adelante de Ayuso, aunque esperado, fue una ducha helada para la dirección popular y salpicó a los barones territoriales, que siempre han recelado del estrellato de la presidenta madrileña

La presidenta madrileña reunió el pasado 30 de agosto a sus consejeros en la casita del Canal, un chalé de la empresa autonómica de aguas, para preparar el curso político. A la salida, y por sorpresa, lanzó su candidatura para presidir el PP regional. Desde su arrollador triunfo en las elecciones autonómicas del 4 de mayo se veía venir, pero amagaba y no daba. Ante el anuncio, Casado y su mano derecha, Teodoro García Egea, se aferran para diferir la batalla a razones formales, el congreso regional del partido está previsto para el primer semestre de 2022. «Maneja mal los tiempos», sostiene un dirigente cercano al líder popular.

Pero Casado, además de apelar al calendario, movió pieza y lanzó a la arena a su peón de más peso en Madrid, el alcalde Martínez Almeida. Preguntado el pasado martes durante un desayuno informativo sobre sus preferencias para liderar el PP regional, respondió: «Tenemos a dos militantes muy cualificados que van a tener mucho peso en esa decisión». Ayuso y Almeida, presentes en la sala, se quedaron con la sonrisa helada. Él, porque hasta ahora nunca se había postulado y de golpe se vio en medio de la pelea; ella, porque confiaba en el respaldo del presidente del partido y amigo suyo.

Casado tiene una buena relación con ambos, pero con el alcalde tiene un vínculo más estrecho como portavoz del partido y miembro de la dirección nacional. Mas su postulación a liderar el PP madrileño parece un trampantojo. Nunca, ni en público ni en privado, había mostrado aspiraciones, pero ahora, empujado a la arena, dice que hablará cuando esté cerca el congreso regional. Almeida es una moneda de cambio de Casado para negociar con Ayuso.

Su apuesta es la tercera vía, encarnada en la secretaria general de los populares madrileños, Ana Camins, número dos del partido pero que ejerce de número uno porque Pío García-Escudero es un presidente querido por la militancia, pero no manda. Ambos tomaron las riendas del PP de Madrid tras la dimisión en 2018 de Cristina Cifuentes. García Egea, que el pasado 2 de junio dijo que votaría por Ayuso, ahora dice que la fórmula de separar el poder orgánico del institucional «ha funcionado».

«Aspirar a todo»

El argumento de separar el mando en el partido y en el gobierno, además, es muy endeble porque en el resto de las comunidades que gobierna el PP el presidente autonómico y el de la organización es la misma persona. «Hay que volver a la normalidad» porque Madrid no puede ser la excepción, defiende Ayuso.

Los argumentos de la dirección popular para dilatar el proceso son parches. Cuando la presidenta se lance con todo será «imparable», reconocen dirigentes próximos a Casado. Y es que Ayuso tiene un peso en la vida política nacional superior al de la mayoría de los dirigentes del PP, incluso por encima de Almeida, que es el portavoz nacional. Con los galones de baronesa podría «aspirar a todo», deslizan desde la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional. «En el PP tenemos una deuda con Ayuso. Convirtió la desmoralización en esperanza», apuntó hace unos días Cayetana Álvarez de Toledo, ex portavoz parlamentaria de los populares, en un rotundo ninguneo al papel de Casado.

Todo hace pensar, dicen en el partido, que el jefe de la oposición tendrá que negociar el control del PP regional con la presidenta madrileña, un cargo que Ayuso le debe a su mentor cuando nadie daba un euro por ella. La alternativa es un enfrentamiento a cara de perro que nadie desea dentro del partido. Y Casado menos que nadie.

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