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economía

La ruptura de lazos de Argelia y Marruecos puede dañar el flujo de gas a España

Argel envía a nuestro país millones de metros cúbicos de gas desde el desierto a través de territorio marroquí.

Contadores de gas.
Contadores de gas, en una imagen de archivo.
José Miguel Marco

La reciente decisión de Argelia de cortar las relaciones diplomáticas con Marruecos ha aumentado la incertidumbre y la preocupación sobre el futuro estratégico del gasoducto Magreb-Europa (GME), que desde su puesta en marcha en octubre de 1996 envía millones de metros cúbicos de gas desde el desierto argelino a España a través de territorio marroquí y es vital para los tres países y Europa.

Aunque el flujo no se ha interrumpido, la posibilidad de un cambio significativo en sus condiciones e incluso el cierre planea ahora con más fuerza, ya que el contrato firmado expira el 31 de octubre sin que las negociaciones para extenderlo parezcan progresar.

Semanas atrás, y en declaraciones al diario local 'Le Jour', la directora general de la oficina marroquí de Hidrocarburos y Minas, Amina Benkhadra, aseguró que su país era favorable a renovar el contrato de la llamada "autopista del gas", una tubería de acero al carbono de más de 1.400 kilómetros de longitud por la que transitan cada año cerca de 9.000 millones de metros cúbicos de gas.

Un entusiasmo que no parece compartir Argelia, a tenor de los declaraciones de analistas locales citados por medios de prensa estatales, como la agencia de noticias local APS, que en un despacho publicado el pasado 21 de agosto calificaba el interés de Marruecos de "pura mentira, compartida por el soberano alauí”

“Si bien no es su primera mentira, al incursionar en el campo económico en general y del gas en particular, que le parecen desconocidos, el Makhzen añade dos mentiras. Argelia, con plena soberanía y autonomía de decisión, aún no ha decidido renovarlo", aseguraba el experto citado por la agencia oficialista.

Daño para Rabal

Considerada clave en la política energética del Mediterráneo, la explotación del GMC, fruto de la sociedad entre la española Enagas y la sociedad nacional argelina de hidrocarburos Sonatrach, obliga a una extensa y constante colaboración entre Argel, Rabat y Madrid en los cuatro tramos en los que se divide.

El paso por su territorio reporta a Marruecos con unos 800 millones de metros cúbicos de gas natural para cubrir una parte de sus necesidades energéticas, más una cantidad en comisiones que ronda el 7 % y supone en torno a 200 millones de euros al año.

Consciente de la situación, y aunque el gasoducto no es tan vital para su estrategia energética como parece serlo para la de Argelia y Europa, "Marruecos ha tomado medidas en los últimos años para apuntalar sus propias necesidades de seguridad energética". "Ha dado un espaldarazo a los planes en favor de las renovables locales, por ejemplo, y también está trabajando en un posible plan de importación de GNL, a través de una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU)", explica el analista energético Ed Reed, experto en la zona.

A parte del GME, gestionado por la sociedad "Europe-Magreb Pipeline (EMPL)" -en la que participan el grupo español Naturgy y la energética portuguesa Transgas, además de la marroquí SNPP y la propia Sonatrach-, Argelia surte de gas a España y a Europa a través de otro gasoducto que parte del mismo desierto y atraviesa el Mediterráneo para desembocar en Almería.

Conocida como Medgaz, esta tubería arranca en la localidad de Beni Saf, recorre 700 kilómetros hasta la playa del Perdigal, en la costa español, y tiene en la actualidad una capacidad de transporte anual de unos 8.000 millones de metros cúbicos de gas. Gestionada por Sonatrach y Naturgy, ambas compañías trabajan juntas para aumentar su capacidad en 2.000 millones de metros cúbicos al año a finales de 2021, una cantidad que en ningún caso compensaría un posible cierre del gasoducto Magreb Europa.

Argelia perdería así la posibilidad de enviar cerca de 6.000 millones de metros cúbicos de gas anuales a Europa, lo que supondría un grave daño para su debilitada economía, totalmente dependiente de las energías fósiles: el petróleo y el gas significan el 95 % de sus exportaciones anuales.

Prosiguen las negociaciones

"Detrás de las belicosas posturas diplomáticas de Rabat y Argel, las negociaciones continúan. Marruecos no puede prescindir del 7% de gas que toma. Argel no puede prescindir de los servicios de su vecino, al menos por el momento. Pero, por supuesto, la decisión argelina tendrá un impacto y condicionará la redacción final del acuerdo", aseguran a Efe fuentes diplomáticas en la zona.

Marruecos es proclive a abrir el gasoducto a otros socios con el objeto de beneficiarse del empuje de las empresas europeas, mientras que Argelia encuentra escasas alternativas, ya que su apuesta por transportadores de GNL a través de Hyproc, la filial de transporte marítimo de Sonatrach, tampoco es suficiente para compensar el agujero económico que supondría el cierre de la GME. 

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