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Jordi Pujol pide "perdón" por su dinero en Andorra y asegura que no es un corrupto

El expresidente de la Generalitat lo dice en el libro 'Entre el dolor y la esperanza', en el que reflexiona sobre su trayectoria política y apoya la causa independentista.

Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, en un acto homenaje organizado por la entidad Amics de Jordi Pujol.
Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, en un acto homenaje organizado por la entidad Amics de Jordi Pujol.
Efe

El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha pedido "perdón" a propósito de su confesión de la existencia de dinero no declarado en Andorra, aunque ha asegurado que él no es un corrupto: "La herencia de mi padre no es fruto de comisiones ilegales. No es fruto de corrupción política".

Lo dice en el libro 'Entre el dolor i l'esperança' (Proa y Enciclopèdia), en el que reflexiona sobre su trayectoria en una entrevista con el periodista Vicenç Villatoro, y que se ha presentado este miércoles en Barcelona.

"Pido perdón. Pido perdón a las personas cercanas a las que debería haber evitado que se encuentren en la situación en la que se encuentran. Y también tengo que pedir perdón al hombre joven que yo era hace cincuenta o sesenta años. Y a mi país. No con ánimo de rehabilitación, simplemente perdón", afirma en el libro.

En el libro, Pujol también niega que haya querido usar la política para enriquecerse, e incluso afirma que su patrimonio personal decreció "bastante" desde que entró en política: "Yo tenía mucho más patrimonio en 1975 que cuando fui president".

El expresidente catalán también opina que "buena parte de la crítica encarnizada" que se le hace ahora "ni es justa ni responde a la realidad".

"Incluso, responde en buena parte a una voluntad de ajustar cuentas", señala Pujol, que en otro fragmento del libro denuncia la existencia "de una campaña política y mediática" contra su persona.

En el libro también aborda someramente su relación con la familia: afirma que tuvo siete hijos "por optimismo vital" y bajo dos motivaciones potentes, "la fe cristiana y el patriotismo".

Más adelante, reconoce que él no cumplió "lo suficientemente bien como padre de familia".

"Y esto es culpa mía. Una culpa que no debo trasladar a mis hijos ni a mi esposa. Sobre todo, no a mi esposa, que es quien, mientras pudo actuar sobre el conjunto de la familia, lo hizo con eficacia", argumenta.

Pujol también se refiere en otro epígrafe del libro a la crisis en el espacio convergente, y admite sentirse responsable de ella en parte, aunque apunta que también hubo más factores que contribuyeron a ella, como la crisis económica en toda Europa.

No obstante, Pujol evita entrar a valorar el proceso de reformulación del espacio posconvergente, aunque considera que la crisis abierta a partir de julio de 2014 podría haberse tratado de manera más "serena": "Y salvar más muebles, bastantes más".

Asimismo, Pujol admite que su primera reacción cuando publicó la carta con su confesión fue pensar: "Esto se ha acabado. Ni referéndum, ni más autonomía ni independencia ni nada de nada", aunque señala que, tras estos años, "la fuerza política y popular del independentismo se mantiene". 

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