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Sánchez pierde su pulso contra Ayuso

El PSOE encaja una derrota "sin paliativos" tras alcanzar su suelo histórico y perder la hegemonía de la izquierda.

Isabel Díaz Ayuso, ganadora de las elecciones
Isabel Díaz Ayuso, ganadora de las elecciones
SUSANA VERA

"La situación de Madrid es la que es y no es extrapolable a ninguna parte", decía en la jornada de reflexión un destacado miembro de la dirección del PSOE. En los últimos días, a medida que se acercaba la jornada de votación, los socialistas fueron rechazando premeditadamente cualquier lectura nacional de los resultados de anoche. Lo cierto es que decir que lo ocurrido es inocuo para Pedro Sánchez sería tan ingenuo como aventurado podría resultar presumir que la estocada deja al Gobierno herido de muerte.

Sánchez ha perdido una batalla a la que se lanzó gustoso y lo ha hecho de manera estrepitosa, por más que en el último momento tratara de hacer ver que él solo pasaba por ahí para echar un cable a los socialistas de Madrid -federación a la que por cierto pertenece-, y al candidato, Ángel Gabilondo. No es ya que el exministro de Educación, que solo esperaba el momento para irse a ejercer como Defensor del Pueblo, haya sido poco más que un autómata dispuesto a ejecutar el plan de campaña diseñado desde La Moncloa por el director de gabinete del presidente, Iván Redondo (un plan muy criticado en el partido por errático). Es que el jefe del Ejecutivo ha jugado a la confrontación con la presidenta de la Comunidad de Madrid desde el día en que esta puso un pie en la Real Casa de Correos, sede del gobierno regional.

En un intento de debilitar el liderazgo interno de Pablo Casado, los socialistas entraron con entusiasmo al trapo de Isabel Díaz Ayuso, otorgándole el papel de auténtica jefa de la oposición y presentándola como epítome de los peores vicios de la derecha insolidaria. Esa estrategia les llevó a prometer ni más ni menos que a Esquerra Republicana de Catalunya una armonización fiscal para obligar a Madrid a subir impuestos como el de Patrimonio a cambio de su apoyo a los Presupuestos. "Moncloa -se lamenta ahora un veterano socialista- ha engordado más a Ayuso que MAR (Miguel Ángel Rodríguez, su jefe de gabinete y secretario de Estado de Comunicación de Aznar entre 1996 y1998)".

Retroceso alarmante

En esta ocasión, además, no hay consuelo posible para el PSOE, que admite su fracaso "sin paliativos". En 2015, Gabilondo se quedó a solo un escaño de poder gobernar con Podemos y en 2019, con 37, fue el más votado. Hace dos años los socialistas aventajaron al PP por siete escaños, aunque no pudieran formar ejecutivo por la negativa de Ciudadanos a apoyarlos y porque el bloque de la izquierda solo sumaba 64 escaños frente a los 68 de PP, Cs y Vox. Ahora, la diferencia entre bloques se ha más que duplicado y los socialistas han retrocedido de manera alarmante hasta perder, aunque sea por poco, la hegemonía de la izquierda a favor de Más Madrid.

El del 4-M es, para más 'inri', el peor resultado de la historia del partido. En sí mismo, ese dato no sería tan grave porque Ayuso también gobierna con el peor de la historia del PP en la Comunidad de Madrid, y el propio Sánchez llegó a la Moncloa con el menor número de escaños obtenido por el PSOE, pero en este caso la cifra no podrá diluirse con la formación de Gobierno.

Los socialistas tendrán que analizar ahora las causas de la debacle. Algunos recuerdan la debilidad crónica de la federación madrileña que, en todo caso, Sánchez no ha sabido revertir a pesar de su intervencionismo. Otros apuntan que sus opciones se han podido ver lastradas por la enorme animadversión que despierta en Madrid Pablo Iglesias. Pero también son muchos los que admiten la existencia de un evidente 'antisanchismo' y de un castigo al Ejecutivo.

Aun así, la mayoría insiste en que lo ocurrido no sirve para anticipar el resultado de las próximas generales. "Incluso admitiendo un desgaste de la figura del presidente, son ámbitos distintos; además, estamos en medio de la tormenta; cuando él se examine, no habrá pandemia y estaremos en plena recuperación", dice un dirigente. "Ayuso, como Esperanza Aguirre -apunta también un viejo asesor presidencial- no se come una rosca en el conjunto de España ya Sánchez le viene bien que se incremente el miedo al exremismo de la derecha". A eso habría que añadir, remarcan, que Más Madrid es un fenómeno muy madrileño que no tiene correlación nacional.

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