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Madrid es un territorio hostil para las fuerzas de izquierda

El PP gobierna desde 1995 y desde entonces ha ganado todas las autonómicas, salvo en 2019 aunque la suma de la derecha aupó a Ayuso.

Ayuso visita Centro de Procesamiento y Difusión de Datos para las elecciones del 4-M
Ayuso visita Centro de Procesamiento y Difusión de Datos para las elecciones del 4-M
Comunidad de Madrid

Haya participación alta o baja, el resultado es el mismo desde 1995. El PP ha ganado todas las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid desde hace 26 años, y cuando su victoria ha sido insuficiente, como en mayo de 2003, el 'tamayazo' privó a los socialistas de gobernar en coalición con Izquierda Unida. Perdió solo las de 2019, pero una alianza con Ciudadanos y Vox llevó a Isabel Díaz Ayuso a la Puerta del Sol.

Las fuerzas de izquierda han depositado sus esperanzas en una alta participación, pero esto nunca ha ocurrido en unas elecciones autonómicas. Se vote mucho o se vote poco, el PP siempre gobierna, solo o en compañía. El análisis histórico de la participación muestra que con una alta afluencia a los colegios electorales, como en 1995, cuando votó el 70%, o si es baja, el 61% en 1999, en ambos casos fue investido presidente de la comunidad Alberto Ruiz-Gallardón.

No es un fenómeno exclusivo de las elecciones autonómicas, en las generales ocurre algo similar. En las dos convocatorias de 2019, el bloque de la derecha aventajó en diez puntos al de la izquierda en abril, y en siete en noviembre, aunque las dos elecciones fueron ganadas por el PSOE en el cómputo nacional. Con el agravante de que en esas dos elecciones la participación superó el 70%, una tasa que, en teoría, debería haber jugado a favor de las fuerzas de izquierda.

Partido débil y dividido

Los socialistas son una organización débil y mal avenida en Madrid desde la fundación del partido. Pablo Iglesias, el padre del PSOE, así lo atestiguaba en sus escritos. Ni con Felipe González reinó la paz en la Federación Socialista Madrileña, rebautizada en 2004 como Partido Socialista de Madrid en un intento, a todas luces cosmético, de superar las divisiones y relanzar la organización. Es, definitiva, un partido perdedor, muy supeditado a la dirección federal y sin señas de identidad madrileña.

Al revés que el PP, que ha demostrado año tras año ser una formación ganadora, autónoma de los dictados de la calle Génova, con una organización robusta y reivindicadora de Madrid, una característica que Ayuso ha exacerbado en esta campaña hasta límites insospechados. "El PP es el partido de Madrid", decía no sin razón Esperanza Aguirre.

La entrada en escena de los nuevos partidos no alteró la correlación de fuerzas, en todo caso fortaleció al bloque de la derecha. Unidas Podemos evoluciona a la baja y Más Madrid crece a costa de los morados. Pero la suma queda lejos de la derecha, donde el PP se nutre de los restos de Ciudadanos y Vox aporta su cuota sin mermar a los populares.

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