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Casas prefabricadas, una opción con más adeptos cada día: requisitos, impuestos y ley

Más espacio, más baratas y fáciles de instalar, su mercado en España se va extendiendo cada vez más.

Casa prefabricada
Casa prefabricada
Pixabay

Hace ya muchos años que las casas prefabricadas son una opción de interés en los países anglosajones y nórdicos. Se trata de una alternativa de vivienda barata, que suele permitir la obtención de más espacio útil en su interior. Además, su instalación no es tan compleja como parece, aunque tampoco hay que pensar en la típica caseta que se deposita en un terreno con grúa; las más habituales son modulares, por su adaptabilidad, y de madera, aunque el hormigón va ganando terreno.

Lo que sí es cierto es que dando los pasos legales adecuados, se trata de una alternativa muy interesante que abre un gran campo de posibilidades residenciales. Proveedores muy conocidos como la firma sueca Ikea, la china AliExpress o la nipona Muji ofrecen casas prefabricadas desde cantidades razonables, como 38.000 euros. El mercado español también vive un momento de expansión al respecto.

Por otro lado, el mercado de la vivienda experimenta un momento interesante para la compra, después de la sacudida de la recesión económica mundial en el último año. Las hipotecas se suavizan. No obstante, la compra de una vivienda sigue suponiendo un desembolso fuerte, en muchos casos el más fuerte en la vida de quienes lo hacen, y por ello resulta más interesante aún investigar esta posibilidad alternativa.

Requisitos y condiciones de las casas prefabricadas

Cuando la vivienda prefabricada se instala con anclaje de obra y tiene elementos habituales en una vivienda al uso, desde tomas de agua y luz públicas, hablamos de un bien inmueble, que necesita licencia de obra y debe someterse a las limitaciones de la Ley de Ordenación de Edificios, además de seguir los dictámenes del Código Técnico de Edificación. Su ubicación está limitada entonces a suelo urbanizable, y debe incluir un proyecto firmado por un arquitecto. Además, hay que hacer frente al impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras, que asciende a un 4% del coste total de la vivienda, junto al pago que marque cada comunidad autónoma para conseguir la cédula de habitabilidad y la licencia de primera ocupación que otorga el consistorio implicado. Es más barata que una vivienda normal, pero no hay ahorros sensibles en la tramitación.

¿Qué ocurre si es un bien mueble?

Si no está anclada y es autosuficiente en recursos, es un bien mueble. En todo caso, hay que acudir al Ayuntamiento de la localidad en que se vaya a instalar la casa; para los inmuebles no varía el procedimiento habitual en una vivienda, mientras que si es mueble puede colocarse en suelo no urbanizable y hay que atender en primer lugar a la parcelación, para que no se coloque en una ya acotada.

Cada municipio suele tener su propia regulación al respecto, y se atiende a los metros cuadrados edificables, las alturas máximas y el tipo de acabados exteriores, para que no choquen con las limitaciones del Plan General de Ordenación Urbana de la localidad. Es común que este tipo de casas no ancladas, de movilidad razonablemente fácil, se instalen en lugares de acampada.  

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