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Esquerra y Junts allanan el acuerdo de investidura en la cárcel de Lledoners

Los independentistas se reúnen por espacio de cuatro horas en el penal y "se conjuran" para formar un gobierno de coalición

Elsa Artadi y Pere Aragonès, entre otros participantes, al salir de la reunión en Lledoners.
Elsa Artadi y Pere Aragonès, entre otros participantes, al salir de la reunión en Lledoners.
Susanna Sáez/EFE

Una sala destinada a los vis a vis, sin vidrio de por medio, acogió este martes la que ya se conoce como la cumbre de Lledoners, la reunión más relevante mantenida hasta la fecha por los equipos negociadores de ERC y Junts para desencallar la investidura catalana. 

Por la parte de ERC, estaban presentes los dos máximos dirigentes del partido, Pere Aragonès y Oriol Junqueras (en prisión), y el jefe de filas republicano en el Parlament, Josep Maria Jové. Por la parte de Junts, el secretario general, Jordi Sànchez (preso), además de Elsa Artadi, llamada a ser la número dos del Govern, y Josep Rius, hombre de confianza de Carles Puigdemont. Salvo el expresidente de la Generalitat, estaban todos los pesos pesados del independentismo

La reunión duró casi cuatro horas. Aragonès, Jové, Artadi y Rius salieron juntos sin hacer declaraciones. Ambas formaciones pactaron un comunicado conjunto, según el cual "se conjuran a continuar trabajando para hacer un gobierno independentista liderado por Pere Aragonés, que dé respuesta al mandato electoral del 52% de los votos" obtenido el 14 de febrero. En el comunicado "valoraron positivamente" el encuentro.

Todas las partes habían avisado que no se esperaba ninguna decisión definitiva y así fue. Aunque la propia celebración de la reunión ya supone un avance en las negociaciones, dado que por primera vez se implicó el candidato a la investidura y se puso sobre la mesa el reparto de las consejerías y la planificación de cómo debería ser un gobierno de coalición. También abordaron la estrategia independentista. Junts cargó con dureza al inicio de las negociaciones contra ERC porque priorizó el acuerdo con la CUP y dejó a los posconvergentes como segundo plato. La entrada de Aragonès en prisión para reunirse con Sànchez fue, además, un gesto hacia los de Puigdemont, empeñados en que el nuevo Govern no pase página del 'procés'.

De la reunión no salió un nuevo gobierno, aunque las dos partes se mostraron optimistas. Aún queda un mes para que ese agote el plazo. Y en este tiempo hay dos fechas marcadas en rojo que condicionan las negociaciones: las elecciones de Madrid, que pueden hacer variar la posición del PSOE en el futuro, y entre el 7 y el 8 de mayo, el congreso de Junts, donde se dirime una batalla por el control del partido entre Laura Borràs y Carles Puigdemont.

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