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La cuarta ola de covid se frena en España

Todos los indicadores muestran un frenazo en la embestida del virus, aunque la ocupación de las UCI se mantiene en niveles altos.

Atención a un enfermo de covid-19 en la uci de un hospital.

El 29 de marzo fue la primera vez que Fernando Simón dijo que la cuarta ola del coronavirus en España podía quedarse en una "olita" y el diminutivo se interpretó, por parte de muchos expertos, como un chascarrillo fuera de lugar: la experiencia de la durísima tercera ola tras las Navidades invitaba a extremar las cautelas, y más si quien hablaba era el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias (CCAES), que durante la pandemia ha errado en varias ocasiones en sus pronósticos. Pero, esta vez, la situación ha sido diferente y, salvo un cambio de tendencia brusco, ahora mismo poco probable, la cuarta ola no llegará a los niveles de las tres anteriores.

A diferencia de las otras olas, en las que el rebote desde los mínimos de incidencia fue instantáneo (tendiendo a forma de v invertida con un vértice claro), esta nueva embestida, desde el inicio, ha tenido un ascenso mucho más suave e irregular. Ha habido jornadas en que la incidencia acumulada, que tocó suelo el 16 de marzo, con 127 casos, incluso ha decrecido dentro de su tendencia ascendente. Sea como fuere, la incidencia de esta cuarta ola se mueve en niveles de casi una cuarta parte (actualmente está en 235) de la de la tercera ola, cuando este indicador llegó a 899 casos, el miércoles 27 de enero.

Tendencia a la estabilización

Que la tendencia es a la estabilización y probablemente a la baja, pese a que seis comunidades y las dos ciudades autónomas siguen por encima de los 250 casos cada 100.000 habitantes en 14 días que marcan la entrada en la zona de 'riesgo extremo', lo confirma el hecho de que la incidencia a siete días ha permanecido toda la semana en el entorno de entre 107 y 112 casos, muy estabilizada y, sobre todo, siempre por debajo del 50% de la incidencia a 14 días, lo que adelanta que esta tasa bajará en los próximos días.

También avala esta optimista previsión la evolución de otro de los parámetros que más de cerca miran los expertos del CCAES, la positividad de las pruebas (el porcentaje de test positivos sobre el total). Este índice, que el viernes se situó en el 7,46%, lleva descendiendo de forma prácticamente continuada desde el techo de la cuarta ola, 8,05% el lunes 12 de abril (muy lejos de los máximos de la tercera andanada, que fue un 17,6% el jueves 21 de enero).

Y el último dato consolidado de Sanidad sobre el 'número reproductivo básico instantáneo', que es del 15 de abril, igualmente señala el frenazo de la pandemia. Ese día ya se situaba en 0,97 tras haber alcanzado máximos el 9 de abril con 1,15. Siempre que este número sea menor de 1 -recuerdan desde el CCAES- la epidemia está en retroceso porque cada contagiado, a su vez, solo infecta a menos de uno de sus contactos.

El epidemiólogo Pedro Gullón pone el foco en las grandes diferencias que se están dando entre autonomías. "Algunas, como la Comunidad Valenciana, han hecho una desescalada desde la tercera ola muy despacio, lo que les ha permitido controlar mejor la cuarta. Además, esta vez no ha habido un evento explosivo como fue la Navidad antes de la tercera. Y en Semana Santa, que no son unas fiestas que inviten tanto a la movilidad y a reunirse, ha habido unas restricciones más severas", explica Gullón.

Nuevas variantes menos dañinas

En la misma línea se pronuncia Estanislao Nistal, virólogo y profesor de Microbiología en la Universidad CEU San Pablo, que incluye otro factor, las temperaturas más altas: "Sabemos que las infecciones respiratorias tienen más riesgo en los meses de invierno, y eso ocurrió en Navidad, junto con el gran número de reuniones. En Semana Santa, las temperaturas han sido más benignas y se ha quedado menos", cuenta Nistal, que subraya que las nuevas variantes no han sido tan dañinas como se podía prever en un primer momento: "Unas variantes suelen ocupar el sitio de otras, pero eso no siempre implica que se vaya a contagiar más gente, sobre todo, teniendo en cuenta que las medidas de protección (mascarilla y distancia) siguen siendo las mismas". Finalmente, agrega el virólogo, el aumento progresivo de la vacunación en los mayores está también ayudando a controlar sobre todo las muertes.

La cuarta embestida se desinfla, pero eso no quiere decir que todo el peligro haya pasado. Primero, porque el número de contagios (alrededor de 10.000 diarios durante la pasada semana) y también el de fallecidos (110 de media de lunes a viernes) continúan en niveles insoportables. Pero, además, la presión en el sistema sanitario, particularmente en las UCI, no cede. La ocupación de camas totales por pacientes covid está en el 7,93%, un porcentaje que se dispara hasta el 22,80% en el caso de las unidades de intensivos, con una comunidad, Madrid, en el que las UCI están al 44,80%.

La causa de estas altísimas cifras es doble. La primera, que todavía hay muchos ingresados de la tercera ola. Y la segunda, que en esta cuarta oleada las estancias se están alargando porque los enfermos son personas más jóvenes que no fallecen, pero que necesitan largas estancias en cuidados intensivos para reponerse.

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