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La campaña madrileña entra en una nueva etapa polarizada por la crispación

Los candidatos de la izquierda empiezan a plantear los comicios como una batalla entre "fascismo o democracia".

Los candidatos, en actos de campaña este sábado
Los candidatos, en actos de campaña este sábado
Agencias

La campaña electoral madrileña entró este sábado en una nueva fase marcada por la crispación existente entre los dos bloques principales. A un lado, PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos, han convertido la cita en un combate contra "la ultraderecha", que ven representada en Vox y su potencial socio de gobierno, el Partido Popular, sobre todo después de que la candidata de la formación que lidera Santiago Abascal, Rocío Monasterio, dudara el viernes sobre las amenazas recibidas por el secretario general del partido morado, Pablo Iglesias, y su familia. Un hecho que, creen, puede dar la vuelta a las encuestas que vaticinan una amplia victoria de Isabel Díaz Ayuso.

El cabeza de lista de los socialistas, Ángel Gabilondo, dio un giro a su eslógan de campaña, que ahora ha pasado a ser "no es solo Madrid, es la democracia". Este sábado, en un mitin en Vallecas, se mostró más combativo que de costumbre con sus rivales de la derecha. "Señora Ayuso, no es momento de ser frívolos, paren a su socio", exigió mientras planteaba los comicios como una lucha entre "fascismo o democracia". En el escenario le arropaban el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la directora de la Guardia Civil, María Gámez, que, al igual que Iglesias, también recibieron el jueves las misivas amenazantes que contenían balas de fusil.

Mismos argumentos que emplean Más Madrid y Unidas Podemos. La candidata de los primeros, Mónica García, calificó de "aberrante" la postura de Ayuso respecto a Vox, que definió como "equidistante". Iglesias también azuzó a los suyos contra Monasterio, a los que no desliga en un futuro gobierno regional con el PP. "La democracia está en peligro por la impunidad", alertó.

Ayuso, por su parte, trata de no perder su ventaja tras el incidente que se produjo el viernes, cuando Gabilondo y García secundaron a Iglesias y se marcharon del debate que se estaba celebrando en la cadena Ser, al que ella había renunciado a asistir de antemano. Los populares quieren evitar que la recta final de campaña se convierta en un duelo entre Vox y Unidas Podemos que movilice a sus respectivos electorados y pueda perjudicarles en las urnas el 4 de mayo.

En el PP aventuran de que Podemos y el PSOE van a intentar estirar la polémica y explotar la "radicalidad" hasta el final de campaña, en línea con los mensajes que lanzaron este sábado tanto Marlaska como el candidato socialista Ángel Gabilondo asegurando que cuando hay "señalamiento" de personas no vale "la equidistancia" y dirigiendo sus ataques hacia ellos.

Abascal, por su parte, en un mitin junto a Monasterio en San Sebastián de los Reyes, mantuvo que las amenazas que recibió Iglesias son falsas. "Alguno estaba fuera de las encuestas, fuera del Parlamento, y no sabe qué hacer a la desesperada para demonizar a Vox", denunció.

Y en medio de ambos bloques, Edmundo Bal (Ciudadanos), que este sábado defendió que "lo lógico y lo sensato" es que Madrid siga gobernada por el PP y su partido.

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