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La operación fallida del PSOE con el partido de Arrimadas acrecienta los recelos de Podemos

Los socialistas aseguran que el fiasco murciano nunca buscó forjar una mayoría alternativa en el Congreso y que todo se circunscribió a esa región.

El secretario general de Podemos y vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias.
El secretario general de Podemos y vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias.
E. Parra / Europa Press

La fallida operación para arrebatar al PP el Gobierno de Murcia no solo ha traído al PSOE la consecuencia indeseada de unas elecciones anticipadas en Madrid, también ha servido para acrecentar los recelos de su socio de coalición. Unidas Podemos siempre ha dado por hecho que, si pudieran, los socialistas harían lo imposible para romper las cadenas que han unido sus destinos no ya para esta legislatura sino, como admiten en Ferraz, probablemente también para la venidera. Y creen que lo ocurrido viene a ponerlo de manifiesto una vez más.

En el grupo parlamentario del partido minoritario del Gobierno aseguran no sentir "inquietud" como tal ante la posibilidad de que Pedro Sánchez intente un cambio de socios. Dicen que en la negociación de los Presupuestos ya quedó demostrado que al tender la mano hacia Ciudadanos el Gobierno se cubría la cabeza y se destapaba los pies. Pero también sospechan que lo que pretendía el jefe del Ejecutivo al avalar e impulsar a través de sus principales hombres de confianza la moción de censura contra Fernando López Miras era dar oxígeno a Inés Arrimadas para lo que pueda venir.

Los socialistas niegan que en su cabeza estuviera garantizarse una mayoría alternativa a la actual en Parlamento ante la previsión de que Esquerra Republicana de Catalunya tense la cuerda. Aseguran que la realidad es, como tantas veces en política, mucho más simple y que, más allá de que pensaran que a medio plazo podría abrirse una grieta en otros Gobiernos de coalición entre el PP y Cs, su único objetivo era el gobierno murciano. "Esto no tiene ninguna implicación en el_Congreso; no fabulemos", aseguraba un destacado miembro de la dirección del PSOE este viernes, poco antes de que los populares desactivaran la moción.

Misma dinámica

En Moncloa, fuentes conocedoras de la negociación con la dirección de Cs también afirman que no hubo "un acuerdo nacional" para el Congreso y ya antes de que su plan saltara por los aires afirmaban que la formación de Arrimadas "nunca" sería un aliado parlamentario estable, como puede serlo el PNV. Otra cosa es que creyeran que ser socios en Murcia podía facilitar que, en su intento de volver a ser visibilizado como partido bisagra, Cs estaría más dispuesto a alguna votación de manera esporádica. "No hay cambios. Siempre hemos negociado con todos y así seguirá siendo", insistían también desde la dirección del grupo parlamentario socialista.

El escenario que se manejaba a media semana en la cúpula socialista era el de que la dinámica parlamentaria siguiera más o menos como hasta ahora. En sus previsiones no entra un viraje radical de ERC. Admiten que es posible algún susto pero también recuerdan que siempre lo ha sido y que garantizar la gobernabilidad es una tarea diaria y compleja. "Si hubiera salido lo de los Presupuestos con Ciudadanos estaríamos hablando de otra cosa –admiten– pero ahora ya está asumido que los números son los que son".

Unidas Podemos, por si acaso, no se cansa de repetir que no hay mayoría posible con los de Inés Arrimadas.

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