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El Govern y Colau muestran unidos su rechazo a la violencia y apelan a la calma

Por ahora no se han planteado pedir refuerzos a la Policía Nacional y ha asegurado que "espera" que el momento "álgido" de los disturbios ya haya pasado.

Reunión entre Ayuntamiento y Generalitat por los disturbios en Barcelona
Reunión entre Ayuntamiento y Generalitat por los disturbios en Barcelona
Andreu Dalmau

El Govern y el Ayuntamiento de Barcelona han mostrado este lunes su unidad institucional para rechazar y condenar la violencia en los disturbios contra la prisión del rapero Pablo Hasel y han llamado a la calma ya que "la violencia nunca es el camino", según la alcaldesa Ada Colau.

El vicepresidente del Govern, Pere Aragonès; la consellera de la Presidencia, Meritxell Budó, y el conseller de Interior, Miquel Sàmper, se han reunido hoy con Colau tras los graves disturbios del pasado sábado en la capital catalana en las protestas contra la prisión de Hasel, en que un grupo de personas intentó quemar una furgoneta de la Guardia Urbana con un agente dentro.

El Govern y el consistorio barcelonés convocaron de urgencia esta cumbre, en que han resaltado la buena colaboración entre los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana, después de los disturbios del pasado sábado tras una manifestación en Barcelona que también reivindicaba la regulación de los precios del alquiler, la derogación de la ley mordaza, de los antidisturbios de los Mossos y de la reforma laboral y la excarcelación de los líderes del "procés".

Sàmper, que ha recordado que los disturbios se iniciaron hace dos semanas, ha lanzado un mensaje de "unidad institucional" y de "rechazo a la violencia" y ha pedido que todos los grupos políticos condenen los altercados, porque una cosa es el derecho fundamental a la manifestación y a la protesta y, otra, ha dicho, "ejercer la violencia", ya que "no tiene nada que ver una cosa con la otra".

"Hasta que caigan"

Preguntado por Arran, la organización juvenil vinculada a la CUP que reaccionó al ataque a la Urbana con un mensaje en redes con el lema "Hasta que caigan", Sàmper ha insistido en llamar a todas las fuerzas políticas a condenar la violencia y a no confundir el "legítimo" ejercicio del derecho a manifestación con "actuaciones violentas".

Además, ha advertido a la CUP de que debe ser el Parlament, con todas las fuerzas políticas, quien aborde una revisión del modelo de orden público, por lo que lo ha vuelto a desligar de las negociaciones para la investidura, en que los anticapitalistas exigen una moratoria del uso de proyectiles de foam y que la Generalitat deje de acusar por atentado a la autoridad a detenidos en disturbios.

Según el conseller, la situación en los disturbios es de una "complejidad inaudita", ya que la capacidad de movilización por parte de los que quieren ejercer la violencia es cada día "más compleja", como cree que se evidenció en el asalto al capitolio de Estados Unidos.

Por su parte, la alcaldesa Colau ha destacado la "unidad institucional" entre el Ayuntamiento y el Govern para "rechazar con toda la firmeza" los actos de violencia y ha pedido a la ciudadanía que también los rechace "porque no están justificados", ya que "la violencia nunca es el camino", y menos "cuando se pone en peligro la vida de las personas".

La alcaldesa ha denunciado que este tipo de actos violentos, como el incendio de la furgoneta de la Urbana o los que ha habido en zonas situadas cerca de edificios donde vive gente, son "muy graves" y pueden poner en riesgo la seguridad de las personas, por lo que "crean alarma y angustia" en la ciudadanía, que además ya sufre los efectos de las restricciones por el coronavirus.

Colau ha agradecido la labor de los cuerpos policiales y ha enfatizado la "muy buena coordinación" entre los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana.

En esta línea, Sàmper ha anunciado que han puesto a disposición de la Urbana de Barcelona todos los elementos de estudio que están llevando a cabo los Mossos d'Esquadra para proteger sus comisarías, tras el ataque que sufrió la de la policía autonómica en Vic (Bracelona) el pasado 16 de febrero.

Se trata, según Sàmper, de poner a disposición del consistorio de Barcelona el trabajo y la coordinación necesarios para aportar más elementos para preservar la seguridad de los ciudadanos y de sus policías, ya que "lo que no puede ser es que los que preservan la seguridad de un país no estén seguros".

A preguntas de los periodistas, Sàmper ha indicado que por ahora no se han planteado pedir refuerzos a la Policía Nacional y ha asegurado que "espera" que el momento "álgido" de los disturbios ya haya pasado, por lo que, si no ha sido necesario hasta ahora solicitar este apoyo, espera que tampoco lo sea en el futuro.

A la reunión han asistido, además de los consellers y la alcaldesa, el teniente de seguridad de Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, así como el director de los Mossos d'Esquadra, Pere Ferrer; el mayor de la policía catalana, Josep Lluís Trapero; el comisario jefe de Barcelona, Carles Anfruns, y el jefe de la Urbana, Pedro Velázquez. 

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