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Rescatar a niños tutelados en el curso de la covid

Los niños tutelados por las administraciones en centros de menores se están enfrentando a mayores obstáculos por la pandemia que los que viven acogidos en familia.

Rescatar a niños tutelados en el curso de la covid.
Rescatar a niños tutelados en el curso de la covid.
Andreu Dalmau/EFE

Con Chelo, su marido y sus dos hijos, vive desde hace unas semanas Adrián, un niño de 9 años que hasta ese día estaba en el centro de menores de Leganés (Madrid) y que gracias a ellos tendrá un poco menos difícil superar este curso marcado por la covid.

La de Chelo es una de las familias de acogida que ha "rescatado" de los centros, al menos hasta mediados del próximo junio, a niños tutelados a los que la pandemia les ha complicado aún más su vida.

"Cuando fuimos a conocerlo vimos a un niño que no nos miraba a la cara, estaba como enfadado con el mundo, pero cuando acabó la visita nos preguntó: ¿cuándo volvéis? Para nosotros es un acto de entrega, no viene a llenar ningún vacío en nuestra familia, somos una familia feliz, normal y corriente", cuenta a Efe.

Los niños tutelados por las administraciones en centros de menores se están enfrentando a mayores obstáculos por la pandemia que los que viven acogidos en familia; es complicado que puedan tener un ordenador para cada uno, ni un educador a su lado que haga el seguimiento telemático de las clases.

Además, los grupos de convivencia son muy grandes y dificultan las medidas que hay que poner en marcha ante sospechas de contagio por covid.

En España, hay más de 50.000 niños atendidos por el sistema público de protección a la infancia de las comunidades autónomas, porque no pueden vivir con sus padres por diferentes motivos.

El acogimiento residencial sigue siendo la medida de protección predominante (en el 55 % de los casos), frente al familiar (el 45 %), en contra de lo que recomienda la ley del Menor.

Según el último Boletín de Datos Estadísticos de Medidas de Protección a la Infancia, en 2019 había 23.209 menores tutelados en centros y 19.320 en familias.

SOS para el curso escolar

Al menos hasta que acabe el curso, un grupo de familias se han sumado al programa SOS COVID impulsado por la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) y la Comunidad de Madrid para acoger a niños de entre 6 y 17 años que viven en centros.

"Tras hacer la solicitud y pasar una entrevista en la Comunidad de Madrid, nos llamaron del centro y nos propusieron acoger a Adrián, un niño con mucho sufrimiento; ha llegado a nuestras vidas de forma providencial", explica esta madre de acogida, que conoció la existencia del centro "por casualidad" a través de una madre del colegio.

"Somos normales, un matrimonio con dos hijos, dos perros, que vivimos en una casa con cierto caos a veces, como todas". Destaca la generosidad de sus hijos, de 21 y 18 años, sobre todo de este último que debe compartir su habitación con el nuevo miembro de la familia.

Lo conocieron en la primavera y durante el verano se lo llevaron de vacaciones. "Cuando lo fuimos a llevar de vuelta a la residencia, rompió a llorar y nos pidió que no le dejáramos, que le agobiaba volver. Le dijimos que no le íbamos a abandonar nunca, así que cuando nos propusieron participar en el programa dijimos que sí".

Chelo anima a otras familias a hacer lo mismo: "Tienes en tu mano la capacidad de cuidar a un menor que lo necesita, ahí, junto a tu casa". Cuando llegó tomaba 7 pastillas, ahora solo una. "No hemos hecho nada especial, solo acogerle".

Acogimiento que engancha

En otra familia, Paloma, su marido y sus hijos están esperando a que llegue en los próximos días Airis, una niña de 8 años que vive en un centro de menores de Aranjuez (Madrid).

Va al colegio de sus hijos, explica, y la acogida temporal que plantea este programa es hasta final del curso, "pero si ella está contenta y se quiere quedar, nosotros encantados".

Tiene claro que quieren convertirse más pronto o más tarde en familia de acogida permanente, que el acogimiento "engancha".

"Toda la familia somos muy niñeros, mi casa siempre está llena de niños, es una alegría, a mí me da vida", cuenta Paloma.

"Queremos ofrecerle a Airis una familia estable, darle cariño; en un centro no tiene carencias económicas y tiene cubiertas sus necesidades básicas, pero nosotros queremos ofrecerle un hogar que le va a querer y ocuparse de ella". 

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