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Nacional

Vox salva al Gobierno en una votación clave para los fondos europeos tras el desmarque de ERC

El decreto que fija el sistema para presentar y ejecutar los proyectos que percibirán las ayudas recibe las críticas de todo el arco palamentario

Carmen Calvo conversa con dos diputados durante la sesión plenaria celebrada en el Congreso este jueves
Carmen Calvo conversa con dos diputados durante la sesión plenaria celebrada en el Congreso este jueves
EP

"Quiero agradecer en este caso de manera muy expresa a todos y cada uno de los grupos parlamentarios que han decidido ponerse a disposición de su país aunque eso sea darle la razón de manera indirecta al Gobierno", dijo, con evidente alivio, Carmen Calvo. No lo citó por su nombre, pero la número dos del Ejecutivo se estaba refiriendo a Vox. El partido de Santiago Abascal dio este jueves la campanada al salvar con su abstención una votación crucial, la convalidación del decreto ley que establece el sistema para absorber los 140.000 millones de euros que España recibirá de la UE en los próximos seis años.

Los socialistas llevaban horas hablando con todos los grupos de manera frenética para tratar de parchear el roto con el que se habían encontrado el día anterior al anunciar Esquerra que votaría en contra del texto. Gabriel Rufián alegó que el mecanismo ideado por el Gobierno "entrega todo el dinero al Ibex" y deja nulo poder de decisión a las autonomías y entidades locales, pero su posición es también un síntoma de que algo ha cambiado entre la formación independentista y el PSOE desde que los sondeos para los comicios del 14 de febrero empezaron a detectar el retroceso de los republicanos y el tirón de un PSC capitaneado por Salvador Illa.

El pleno empezó, finalmente, a las 9.00 sin que buena parte de los partidos hubieran definido su posición, pero para la hora en la que Calvo empezó a defender desde la tribuna su propuesta, el PP ya había anunciado en RNE que los socialistas no podrían contar con su voto. Las cosas no pintaban bien para el PSOE. Sobre todo, porque ni un solo partido veía con buenos ojos el esquema ideado por la Moncloa para gestionar las ayudas comunitarias. La reunión de María Jesús Montero con los presidentes autonómicos la semana pasada ya fue un aviso a navegantes. La ministra de Hacienda tuvo que retirar, de hecho, el reglamento de la conferencia sectorial sobre el plan de recuperación ante las quejas por la nula capacidad de influencia que se da a las autonomías.

Enmiendas

El PSOE, que para tratar de relajar los ánimos ofreció que la norma sea tramitada como proyecto de ley, no tiene que agradecer solo a Vox que le evitara el gravoso revés. El PNV también votó a favor "por responsabildad", a regañadientes y con una dura advertencia: "No se puede pedir siempre a la misma parte que ceda porque la paciencia tiene un límite", dijo Idoia Sagastizabal.

El resto de socios de la investidura se mantuvo igualmente al lado del Ejecutivo, pero ninguno se ahorró los reproches. Hasta Unidas Podemos, partido del Gobierno, admitió que el decreto le plantea dudas sobre hasta qué punto se va a favorecer al ciudadano o a las grandes empresas.

El papel de EH-Bildu resultó clave porque suele ser habitual que coincida en el voto con ERC. Esta vez no fue así. La formación de Arnaldo Otegi anunció en la tribuna que no bloquearía el decreto tras haber obtenido de Unidas Podemos el compromiso de que se admitirán sus enmiendas para garantizar la transparencia y el control en el seguimiento y ejecución de los fondos, y que se aumentará la dotación presupuestaria para los ayuntamientos.

Aun así, sin ERC, a los socialistas seguían sin salirles las cuentas porque Ciudadanos, que en un primer momento se había mostrado dispuesto a la abstención, cambió después al 'no', en un giro que el PSOE achaca a la campaña catalana. Para cuando Iván Espinosa de los Monteros subió a la tribuna de oradores, sin embargo, los diputados de su grupo ya habían votado telemáticamente (una medida habilitada por la pandemia) y el decreto estaba salvado. Lo que no significa que el portavoz de Vox no fuera extremadamente duro. Incluso acusó al PSOE de pretender crear "la mayor red clientelar de la historia".

PP y Cs no tardaron en cargar contra Vox. Los tres partidos de la derecha coinciden en que el decreto da todo el poder de decisión al Consejo de Ministros y en que los mecanismos de control son insuficientes. Pero los de Santiago Abascal dicen que su abstención era "un mal necesario" para que las ayudas lleguen "cuanto antes".

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