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Nacional

POLÍTICA

Los partidos asumen la fecha del 14-F y lanzan la campaña como un todos contra el PSC

El Govern insiste en que habría que aplazar los comicios aunque garantiza que lo tiene todo preparado para votar de forma segura.

Pere Aragonès en el Parlamento de Cataluña
Pere Aragonès en el Parlamento de Cataluña
Efe

El Govern catalán y las formaciones con representación parlamentaria se reunieron hoy para ultimar los preparativos de las elecciones autonómicas. Todos en la política catalana, tanto el Ejecutivo como los partidos, aunque buena parte de ellos no están de acuerdo, tienen asumido que los comicios serán el 14 de febrero. El Govern y la mayoría de las formaciones querrían aplazar la cita electoral si bien confían en las medidas puestas en marcha por la administración para que la votación sea lo más segura posible.

El Gobierno catalán insistió hoy en que habría que posponer las elecciones por cuestiones sanitarias pero al mismo tiempo trasladó a los partidos que todo está preparado y que los comicios serán seguros. Entre otras cuestiones, el Govern propone realizar test de antígenos a los miembros de las mesas, que deberán ponerse equipos de protección individual (EPI) en la franja horaria en la que podrán votar las personas contagiadas y en cuarentena, la que va de las 7 a las 8.

Todos los actores de la política catalana se conjuraron en el encuentro a llamar a la participación para evitar una alta abstención que podría restar legitimidad al resultado. Está por ver aún, si el Govern dará la batalla hasta el final por posponer al 30 de mayo, como advirtió Pere Aragonès tras la resolución del TSJC que suspendió cautelarmente el aplazamiento, y si el Gobierno catalán modificará el decreto y planteará una fecha alternativa, como la del mes de marzo que propusieron los socialistas en la anterior reunión.

Operación de Estado

Los partidos trataron de pulir los últimos flecos de la organización de los comicios con el Govern, pero ya están metidos de lleno en la campaña, que empezará formalmente el viernes que viene. Los primeros compases de la carrera electoral están marcados por los ataques casi generalizados contra el ministro de Sanidad y candidato del PSC, Salvador Illa.

ERC, JxCat, comunes, Ciudadanos y PP situaron ayer al dirigente socialista en el centro de la campaña, casi como el enemigo a batir. Le criticaron que esté haciendo campaña en medio de la tercera ola de la pandemia. Y le instaron a responder si aceptará los votos de Vox (fue la propia formación de ultraderecha la que se ofreció) para alcanzar la presidencia.

Pere Aragonès insistió en la idea de que tanto Illa como el TSJC forman parte de una «operación de Estado» para derrotar al independentismo. Los republicanos están dinamitando todos los puentes con el PSC, lo que dificulta más aún posibles acuerdos tras las elecciones. Ambas partes señalan que un tripartito es «imposible», más aún tras el distanciamiento como consecuencia del no aplazamiento electoral. Si algo ha provocado de momento el arranque caótico de la campaña, sin que se sepa aún la fecha definitiva (se sabrá el 8 de febrero), es el acercamiento entre JxCat y ERC, abocados a repetir gobierno de signo independentista. La carrera electoral se planteó en un primer momento como un duelo fraticida entre los dos partidos secesionistas, pero ahora es una pugna entre ambos contra el PSC. «Illa calla ante Vox, uno de los fascismos más casposos de Europa», afirmó ayer Carles Puigdemont. Pablo Casado también arremetió contra el ministro.

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