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Boris Johnson promete revisar los "miserables" paquetes de comida para niños sin recursos tras el escándalo

El futbolista Marcus Rashford encabeza las quejas por unas raciones semanales que incluyen dos platanos, un tomate, dos zanahorias y chuches

PMQs at British parliament
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JESSICA TAYLOR/UK PARLIAMENT HAN

Marcus Rashford, jugador del Manchester United, marcó ayer un nuevo gol al Gobierno británico en su lucha contra la pobreza infantil. "Acabo de tener una buena conversación con el primer ministro. Me ha asegurado que está comprometido con corregir el asunto de las cajas de comida y que ya están revisando la cadena de suministro", tuiteó. El ariete internacional confirmaba así el tanto que acababa de encajar en el portón de Downing Street en una incesante campaña publica para garantizar alimentación nutritiva para todos los escolares de Inglaterra.

Es la enésima vez que el mandatario conservador, Boris Johnson, se rinde ante la presión del futbolista, de 23 años. Su activismo se multiplicó con el estallido de la pandemia del coronavirus y ya ha forzado varias rectificaciones en la estrategia del Ejecutivo conservador para intentar asegurar que a ningún niño le falte un plato de comida cuando cierren los colegios, ya sea durante las vacaciones o a consecuencia del confinamiento domiciliario.

La polémica saltó esta vez con la publicación en las redes sociales de una fotografía del suministro de comida que un chaval recibió esta semana. La imagen muestra, en una composición perfectamente alineada, dos plátanos mustios, dos zanahorias, un pan de molde, queso envuelto en celofán, una lata de típicas alubias en salsa de tomate, un paquete de pasta, dos patatas, un tomatito de ensalada y varios paquetes de chuches. El envío era para una semana, aunque la empresa suministradora puntualizó que debía durar una semana escolar, esto es, cinco días.

El almuerzo de la discordia
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Heraldo.es

Johnson describió la imagen de «vergonzosa» en el Parlamento de Westminster y de «inaceptable» en su comunicación con el futbolista. «Estoy de acuerdo contigo -le replicó por Twitter- en que estos paquetes de comida no se ajustan a los estándares que hemos fijado». Más tarde, el primer ministro desoyó la denuncia del líder laborista, Keir Starmer, que rescató de la web del Ministerio de Educación una lista orientativa del contenido de un menú escolar, casi exacto al de la «vergonzosa» imagen. La guía gubernamental incluye varios extras: una lata de maíz, dos de carne, un pepino fresco y una botella de leche.

Chartwells, empresa del grupo Compass que ganó la contrata de menús para escolares de pocos recursos económicos, se disculpó del incidente y prometió reembolsar el coste a los colegios. Por lo pronto, una cadena privada de escuelas concertadas canceló sus servicios y el ministro de Educación, Chris Williamson, incitó a las instituciones a «identificar y avergonzar» a otros suministradores que no estén a la altura de las expectativas. «No toleraremos este tipo de comportamiento y apoyaremos a cualquier escuela que necesite tomar medidas», declaró el ministro. Williamson es un candidato a perder su cartera en la próxima remodelación del Gobierno debido a la cadena de errores que su ministerio ha cometido durante la pandemia.

Los envíos de comida se reanudaron tras el cierre repentino de los colegios a partir del 4 de enero. En algunas regiones inglesas abrieron ese primer lunes después de las vacaciones navideñas, hasta que Johnson anunció el confinamiento general esa misma noche. Con los comedores cerrados, había que repartir lotes de comida o vales por 10,50 libras semanales (unos 12 euros) entre los estimados 1,4 y 1,7 millones de niños de 4 a 7 años que tienen derecho al subsidio de alimentación escolar. La continuidad del servicio es uno de los triunfos logrados por el ariete del Manchester United y los seguidores de sus proyectos benéficos. El Gobierno elevó ayer a 15 libras el valor individual del programa.

Rashford creció en Wythenshawe, núcleo de colonias y residenciales sociales del sur de Manchester. Firmó su más reciente contrato con el United por un sueldo base estimado en 200.000 libras semanales. El pasado otoño, el Gobierno reconoció sus proyectos humanitarios y le condecoró con la medalla MBE de la Orden del Imperio Británico. «Mi madre trabajaba a tiempo completo, ganaba el salario mínimo para asegurar que pudiéramos cenar cada noche. Pero no alcanzaba. El sistema no está diseñado para que triunfen familias como la mía, por muy duro que mi madre trabajara», denunció en una carta dirigida a la clase política.

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