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Tercer Milenio

La compra conjunta de vacunas en la UE: ¿cómo funciona y por qué tanto secreto?

La Comisión Europea trabaja desde hace meses para garantizar que todos los ciudadanos europeos tengan acceso a las futuras vacunas contra la covid-19. Pero poco se sabe de unos contratos con los laboratorios que, por su naturaleza, son extremadamente confidenciales.

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El personal sanitario ha comenzado este 5 de octubre a vacunarse de la gripe.
Toni Galán

La Comisión Europea trabaja desde hace meses para garantizar que todos los ciudadanos europeos tengan acceso a las futuras vacunas contra la covid-19. Pero poco se sabe de unos contratos con los laboratorios que, por su naturaleza, son extremadamente confidenciales.

Bruselas negocia con las farmacéuticas que "desde el inicio cree que tenían potencial para desarrollar una vacuna", recordó este martes el portavoz jefe de la Comisión Europea, Eric Mamer, quien aguantó estoicamente una decena de preguntas sobre las negociaciones sin salirse del guión marcado: confianza y confidencialidad.

¿Quién negocia y quién compra?

Cuando aún no se podía saber qué vacunas tendrían éxito, la CE anticipó un sistema conjunto para las futuras compras de vacunas experimentales una vez demostradas seguras y eficaces, adoptando "un enfoque de portafolio diversificado".

El objetivo es alcanzar precontratos para asegurarse un cierto número de dosis de cada uno de los grandes laboratorios de Europa y Estados Unidos, sin que hayan entrado en juego, que se sepa, las vacunas que también se desarrollan en Rusia o en China.

¿Por qué tanto secreto?

Se negocia con discreción en un escenario de competencia global en el que entran en juego factores volátiles y sensibles como los últimos desarrollos tecnológicos de multinacionales punteras, información financiera de grandes empresas, la especulación bursátil o el monto de contratos de cientos de millones de euros.

Basta recordar la competencia salvaje entre socios comunitarios la pasada primavera para adquirir algo aparentemente tan simple como las mascarillas o el intento del presidente de EE. UU., Donald Trump, en marzo de hacerse con la exclusividad de la potencial vacuna que desarrolla el laboratorio alemán CureVac para deducir que los negociadores comunitarios se mueven en un terreno tan delicado.

¿Qué laboratorios y cuántas vacunas?

Por ahora, la Comisión tiene contratos firmados o a la vista con Pfizer y BionTech (Estados Unidos/Alemania), Sanofi-GSK (Francia/Reino Unido), Curevac (Alemania) AstraZeneca y la Universidad de Oxford (EE. UU./Reino Unido) Johnson & Johnson (EE. UU.) y Moderna (EE. UU.).

Todavía no se sabe cuántas dosis de cada vacuna serán necesarias para inmunizar a una persona, si bien en el caso de las que están más avanzadas parece que harán falta dos.

Hasta el momento, Bruselas ha cerrado o espera cerrar pronto acuerdos que potencialmente servirían para vacunar a unos 900 millones de personas, es decir, más del doble de la población de la UE, que es de 447 millones de personas.

En concreto, Bruselas espera contar con 300 millones de dosis de Pfizer, 400 millones de AstraZeneca, 400 millones de Johnson & Johnson y 160 millones de Moderna, todas ellas en la tercera y última fase de los ensayos clínicos, y 405 millones de Curevac y 300 millones de Sanofi-GSK, ambas en el penúltimo estadio de ensayos.

"En lo que respecta a con quién estamos negociando, no compartimos esa información hasta que hayamos concluido con éxito las conversaciones exploratorias", explica el portavoz comunitario para temas de salud, Stefan de Keersmaecker.

¿Quién se vacunará primero?

Las vacunas no llegarán de golpe, por lo que habrá que decidir a quién proteger primero. Cada país decide cómo distribuir las vacunas a su población, pero la Comisión Europea ha recomendado que se dé prioridad a trabajadores esenciales como sanitarios o cuidadores de ancianos, mayores de 60, personas con problemas médicos que les hagan más vulnerables y colectivos socio-económicamente desfavorecidos.

¿Cuándo llegarán las dosis?

El organismo encargado de validar la eficacia y seguridad de las vacunas es la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que analiza en tiempo real los datos que aportan los laboratorios en liza, pero que aún no ha recibido petición oficial para validar ninguna.

La comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, no ha querido detallar un calendario hasta que se superen todos los trámites de las aprobaciones.

"Finales del 2020 o principios del 2021 es un escenario positivo al que mirar. Pero voy a evitar poner una fecha mientras no tengamos más información", dijo la semana pasada en una rueda de prensa.

¿Cuánto costarán?

La Comisión pide confianza en sus equipos, que tienen "mucha experiencia en negociaciones comerciales", y no hace comentarios sobre los precios en unas "negociaciones muy complejas y técnicas", más allá de que se intenta cerrar "un cierto número de dosis a un precio determinado" que se considera "correcto".

Fuentes europeas indicaron a Efe que el Ejecutivo ha presupuestado unos 2.150 millones de euros "para apoyar la conclusión de los acuerdos de compra anticipada con las empresas", y añaden que esos fondos incluyen inversiones para ayudar a los laboratorios a aumentar sus capacidades de producción.

"La cantidad anterior debe distinguirse de las cantidades que pagarán los Estados miembros por el pedido y la entrega de vacunas. Estas cantidades dependen de la cantidad de dosis y el precio de la vacuna", agregan las fuentes.

La prensa especializada sitúa el precio de cada dosis entre los 2,5 y 30 euros, según el laboratorio, pero en todo caso será cada país de la UE el que decida si el ciudadano debe pagar, cómo y cuánto.

¿Qué pueden hacer mientras los países?

La Comisión Europea ha publicado una serie de recomendaciones, haciendo especial hincapié en la necesidad de que los países se doten de la infraestructura necesaria, pues algunas de las futuras vacunas, como la de Pfizer, tienen que conservarse a -70 grados centígrados, si bien las de otros laboratorios oscilan entre los -20 y 2 grados sobre cero.

Otro de los consejos de Bruselas a los Estados miembros es que sensibilicen a la población, porque "no son las vacunas las que salvan vidas, es la vacunación", y se teme que los ciudadanos sean reticentes a recibir las primeras dosis, alentados por el movimiento antivacunas.

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