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Nacional

Las claves de la moción de censura: ¿quién salió más reforzado del Congreso?

La ruptura del PP con Vox fue lo más destacado del debate, La moción de Abascal fue la menos respaldada de la democracia.

Combo de imágenes de Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Santiago Abascal
Combo de imágenes de Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Santiago Abascal
Agencias

Ni Santiago Abascal ni Pedro Sánchez. El vencedor de la moción de censura ha sido Pablo Casado, con un discurso rotundo de regreso al centro y su "divorcio" -al menos momentáneo- de Vox, con el que ha buscado colocar al Partido Popular como única y posible alternativa al Gobierno.

Un giro que, según el PP, supone un punto de inflexión y que habrá que ver si se sostiene en el tiempo. Porque la ruptura, por el momento, solo se ha visto en el hemiciclo y porque el propio Abascal ha asegurado que su apoyo al PP en los gobiernos autonómicos se mantiene.

Sólo Vox defendía que la suya era una moción de censura contra el Gobierno, porque para todos los demás -y en eso todos los demás estaban de acuerdo-, lo único que pretendía era erosionar al PP, diezmar a Casado y presentarse como la única oposición valiente para enfrentarse al Ejecutivo.

Tras días y días de aparente indefinición, en los que el PP se resistía a avanzar su sentido del voto, ha llegado Casado y ha sorprendido a todos.

No tanto por el voto en contra, que ya se esperaba en las últimas horas, sobre todo tras escuchar la intervención de Abascal, sino porque el líder del PP ha puesto punto y final a la convivencia pacífica con su rival por la derecha.

"Hasta aquí hemos llegado". Pablo Casado ha arremetido con dureza contra Abascal por su "estrategia irresponsable y corrosiva", le ha situado en el mismo "bloque de ruptura" del Gobierno y los nacionalistas y ha reclamado para sí la única alternativa al Gobierno. La alternativa "serena, sensata, responsable y moderada".

Ha sido un discurso muy elaborado, elogiado incluso desde las filas del Gobierno -"brillante", en palabras del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias-, pero sobre todo muy celebrado entre los populares.

Porque el mayor debate interno que ha habido siempre en el partido desde que Casado llegó a la presidencia es precisamente la relación con Vox y lo que la presencia del partido de Abascal ha influido en el discurso y la estrategia de su líder.

Así que este jueves Casado ha dado una alegría a quienes le pedían que mirara menos a su derecha y apostase por un discurso más centrista. Las redes se han llenado de elogios al líder por parte de sus cargos, de sus "barones" e incluso de algún antiguo dirigente que había dejado la política descontento por el camino, más conservador y beligerante, que había tomado el PP.

Descolocado se ha quedado Santiago Abascal, a quien le ha costado replicar al líder del PP. Ha dicho estar muy ofendido, ha llamado "equidistante" a Casado... Pero, al mismo tiempo, ha garantizado que los apoyos de Vox en los gobiernos autonómicos se mantienen.

Y descolocado estaba también Pablo Iglesias. El vicepresidente segundo llevaba tiempo preparándose para responder a Casado en este debate y es muy probable que haya tenido que cambiar parte de su intervención por el camino al escuchar al líder del PP aislando a Vox.

Iglesias ha optado por mantener el reproche y lamentar que Casado llegue "tarde" con este giro, porque a estas alturas, ha advertido, tanto PP como Ciudadanos dependen totalmente de Vox si quieren gobernar.

Se mire por donde ser mire, lo que también se ha escenificado es que Vox está completamente solo. El cordón sanitario que en otros países se ha puesto siempre a partidos como éste ha sido una realidad en este debate.

Así que la moción de censura de Vox no ha conseguido, en suma, ninguno de sus objetivos. Ni el formal de derrocar al Gobierno ni el evidente de dañar al principal partido de la oposición.

Además, mientras Pablo Casado sale victorioso, Pedro Sánchez sale indemne.

El presidente del Gobierno ha vivido este debate con tranquilidad, sin presión alguna y con la satisfacción de ver a los dos partidos de su Gobierno de coalición más unidos que nunca y a sus socios habituales más cerca que de costumbre.

Incluso ha tenido tiempo para volver a pedir a Casado que negocie la renovación de los órganos constitucionales y le ha ofrecido detener la ley presentada por PSOE y Podemos para reformar el sistema de elección del CGPJ.

No parece que el líder del PP esté de momento por la labor. Que una cosa es aislar a Vox y otra muy distinta hacerse la foto del consenso con la izquierda. 

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