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Jóvenes sin ocio nocturno... y sin alternativas

Expertos creen que las campañas de concienciación contra el coronavirus puede hacer sentir a la juventud los criminalizada y abocada a la 'clandestinidad', mientras se cierran piscinas, centros deportivos o parques.

Imagen de archivo de una fiesta en el interior de un local de ocio nocturno.
Imagen de archivo de una fiesta en el interior de un local de ocio nocturno.
Pixabay

"Esto no es un juego”, “¿Acaso crees que por ser joven eres invencible?”. Mensajes como estos o alusiones al botellón y las fiestas pueden provocar un efecto contrario al deseado: que los jóvenes a los que se pretende concienciar para evitar contagios por coronavirus se pongan a la defensiva por sentirse criminalizados y sin apenas alternativas de ocio.

Sobre todo cuando una de las actuaciones de los ayuntamientos es adelantar el cierre de los parques, acortar la temporada de piscinas o precintar las pistas deportivas, lo que implica dejar sin alternativas en un entorno más seguro, al aire libre, a un ocio concentrado en la bebida, como el de los adultos, según señalan los expertos consultados.

Los jóvenes de entre 15 y 29 años concentran el 24,9 % de los contagios en España y también en la Comunidad de Madrid. El porcentaje sube hasta el 42 % si se suma a quienes tienen hasta 39 años.

El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha una nueva campaña destinada a concienciar sobre los peligros del coronavirus destinada especialmente a jóvenes: "Pito, pito, gorgorito, pin, pan, fuera. Esto no es un juego", dice el vídeo, que incluye imágenes de enfermos y fallecidos.

Andalucía ha sacado otra campaña de concienciación con un vídeo que advierte: "La juventud no te vacuna contra la covid. ¿Acaso te crees que por ser joven eres invencible? Pues mira esto" y añade noticias sobre fallecimientos de jóvenes por coronavirus.

El riesgo de socializar bebiendo

La forma de alternar de los españoles entraña riesgo para todos, jóvenes y adultos. “El contagio a través de situaciones que tienen que ver con el ocio, con la familiaridad es muy importante, no es exagerado”, señala a Javier Segura del Pozo, médico salubrista, epidemiólogo y miembro de la Asociación Madrileña de Salud Pública (Amasap).

Este experto en medicina comunitaria aboga, sin embargo, por hacer pedagogía en lugar de culpabilizar frente al botellón. “Si no le damos alternativas de ocio a los jóvenes van a hacer trampas o van a estar en la clandestinidad”, por eso hacen falta “pautas claras” y alternativas que permitan actuar a los jóvenes “preocupados por hacer las cosas bien”.

Del Pozo advierte además del peligro de asociar contagio con aire libre y desconocidos, porque en el botellón el riesgo está en prácticas asociadas a la bebida como no mantener la distancia, pasar la botella o bajar la guardia, que pueden trasladarse ahora al interior de las casas, donde se multiplica el peligro.

Además, el cierre anticipado de los parques, acordado en Madrid, o de pistas deportivas, como han decidido otros ayuntamientos, perjudica a los jóvenes con menos recursos, que son quienes más usan el espacio público como alternativa a un espacio privado reducido.

Los jóvenes son sensibles a la situación

Aunque el problema se extiende más allá de los primeros años de juventud el foco se pone más en los jóvenes, a quienes se percibe más despreocupados.

No es así o, al menos, no de forma homogénea, según señala a Efe Antonio Cano, el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, que durante el confinamiento investigó en la Universidad Complutense la respuesta emocional de los jóvenes, detectando el “doble” de ansiedad que entre los adultos y mayor tristeza, bajo estado de ánimo o depresión.

“Los jóvenes son sensibles, han sido sensibles a esa situación de riesgo y de encierro. Hay jóvenes que hacen botellón, pero hay jóvenes que se preocupan”, explica este psicólogo, que en lugar de criminalizar pide implicar a los jóvenes con mensajes positivos y sobre todo dar ejemplo.

“No les puedes decir a los jóvenes que no beban alcohol cuando toda la sociedad bebe, son cosas que tienen poco recorrido. Se puede concienciar que si bebes más de la cuenta vas a tener menor cuidado y entonces vas a tener más riesgo de contagios, igual que si conduces”, afirma. Y es que ante mensajes de “reproche, castigo o bronca lo más probable es que se defiendan, como solemos hacer todos”.

No hay ocio alternativo

El Consejo de la Juventud de España habla de “estereotipo y de criminalización”. Su presidente, Manuel Ramos, explica que “no es nuevo” que se observe más peligro en el ocio de los jóvenes, pero ahora se "magnifica" convirtiéndoles en una “cabeza de turco” mientras que no se toman medidas sanitarias para afrontar el curso o faltan políticas contra el paro juvenil.

Nunca se ha abordado “de forma seria” su ocio y en la anterior crisis se eliminaron ayudas a organizaciones juveniles y "se dejaron caer" las casas de juventud.

En las ciudades “los espacios de ocio son los espacios infantiles y cuando te aburres de los columpios vas a un bar donde es más barato pedir un cubo de cervezas que refrescos”, señala Ramos.

El presidente del CJE cree que en la pandemia se ha señalado un problema, el del botellón, pero no se le ha puesto solución con alternativas “para barrer la ansiedad que en algunos casos se aliviará diciendo: 'salgo a unas cañas a beber con mis amigos'”.

Pide ir a la raíz del problema que enciende la angustia de los jóvenes: el desempleo y la llegada de una crisis aún peor a la de 2008, cuando el comercio o la hostelería, ahora golpeados por el virus, fueron la salvaguardia para "uno de cada cuatro jóvenes".

Además, cree que las administraciones dan “palos de ciego” y no logran llegar a los jóvenes: “Cuando el mensaje que mandas es desde la desconfianza y desde la criminalización, la reacción no es hacerte caso, es defenderse. Si mandas un mensaje en positivo, dando herramientas y pistas seguro que vas a conseguir más”

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