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Gastronomía

Multan a un restaurante de Valencia por dar comida a familias sin recursos durante el confinamiento

Un local del barrio del Cabanyal, que hacía una actividad solidaria, ha recibido tres sanciones que suman 4.200 euros.

Un turista compra fruta en el mercado de Valencia.
Un turista compra fruta en el mercado de Valencia.
EFE

La Lusitana Vasca es el nombre de un restaurante del Cabanyal, tradicional barrio valenciano cerca de la Malvarrosa, que ha sido multado con 4.200 euros por repartir comida a familias desfavorecidas durante el confinamiento obligado por el estado de alarma. Según publica hoy el diario 'Las Provincias', el establecimiento distribuyó alimentos de forma solidaria a más de 80 personas sin recursos cuando se impuso el aislamiento en los domicilios. Los propietarios del local han recibido hasta el momento tres notificaciones de sanción, dos de 600 euros y otra de 3.000, según el diario levantino. 

Las multas se dirigen contra el propietario del local y también contra dos vecinas que ejercían una labor solidaria y voluntaria. Defienden los acusados que en sus despensas y neveras tenían comida de sobra que se iba a echar a perder y que la prohibición de abrir los establecimientos al público no impedía el reparto ni la entrega a domicilio. Además, los responsables de La Lusitana Vasca se pusieron en contacto con diferentes colectivos y oenegés (la Cruz Roja y una trabajadora social del centro de salud de Serrería), quienes les explicaron que "el BOE permite la entrega de comida a domicilio sin ánimo de lucro", incluso a pesar de la declaración del estado de alarma. 

Según relata 'Las Provincias', los hechos se produjeron el pasado 17 de marzo y la iniciativa partió también de asociaciones del barrio, que apostaron por entregar a personas sin recursos lo que quedaba en las cámaras frigoríficas. Así, se sirvieron hasta 84 raciones de comida con -aseguran- un estricto protocolo: venía una persona de cada familia, mantenían entre sí la distancia de seguridad y quienes entregaban la comida iban protegidos con epis. La Policía Local, no obstante, se personó en el local al ver que había filas a sus puertas y, a pesar de las explicaciones de los responsables del restaurante, impusieron las sanciones económicas, que los propietarios se niegan a abonar. 

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