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Nacional

El preso de ETA Patxi Ruiz abandona la huelga de hambre después de 31 días

El etarra cumple una condena de 30 años de prisión por el asesinato a tiros del concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona Tomás Caballero, perpetrado en 1998.

Concentración en el paseo de Sarasate de Pamplona, cerca de la sede del PSN, en apoyo a Patxi Ruiz, el 17 de mayo de 2020.
Concentración en el paseo de Sarasate de Pamplona, cerca de la sede del PSN, en apoyo a Patxi Ruiz, el 17 de mayo de 2020.
Villar López/EFE

El preso de ETA Patxi Ruiz ha abandonado este miércoles la huelga de hambre que llevaba a cabo desde hace 31 días en la cárcel de Murcia, ha informado el Movimiento pro Amnistía y contra la Represión (ATA).

El recluso, que inició la huelga el 11 de mayo en protesta por el supuesto acoso que recibía en la prisión, ha solicitado hoy su desayuno y ha pedido una "dieta de recuperación", han confirmado fuentes penitenciarias.

La huelga de hambre de Ruiz, que estuvo los primeros 12 días también sin beber, fue apoyada por el movimiento ATA, disidente de la izquierda abertzale, cuyos simpatizantes han desplegado en estos 31 días una campaña de presión a los partidos políticos, con pintadas y amenazas en las sedes del PNV, PSE, Podemos e incluso en una de Sortu, además de un ataque directo al domicilio de la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia.

Ruiz cumple una condena de 30 años de prisión por el asesinato a tiros del concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona Tomás Caballero, perpetrado en 1998.

En septiembre de 2017 Patxi Ruiz fue expulsado de ETA por las críticas públicas que dirigió a la izquierda abertzale, a cuyos actuales dirigentes acusó de "liquidacionistas".

El propio preso, en una carta que publicó ATA, informó de su expulsión y la atribuyó a dos escritos anteriores en los que había denunciado a la izquierda abertzale de imponer a los presos su "adhesión forzosa" a determinadas decisiones adoptadas a través de "un debate interno injusto y fraudulento en sus foros y contenidos".

El pasado 11 de mayo el preso denunció, a través del mismo medio, el trato recibido en la cárcel de Murcia II, que calificó de "acoso" y anunció el inicio de una huelga de hambre y de sed en señal de protesta.

A los once días de la huelga fue trasladado a un hospital con autorización judicial tras su rechazo a ser tratado en la cárcel y un día después abandonó la huelga de sed.

El recluso volvió a la prisión y permaneció aislado en el módulo de enfermería hasta este miércoles, cuando fue dado de alta, según informó en su portal el Movimiento pro Amnistía y contra la Represión.

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