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Nacional

Las playas de este verano tendrán aforo limitado y vigilancia con drones

El protocolo, que ha sido consensuado con comunidades y ayuntamientos, está en fase de borrador y será cada municipio quien regule sus arenales

El protocolo de playas pide definir aforos y controlar las concentraciones
El protocolo de playas pide definir aforos y controlar las concentraciones
Kai Försterling

Los españoles sueñan ya con la vuelta a las playas este verano, pero todo será diferente. El coronavirus obligará a tomar medidas de seguridad para evitar los contagios que hasta ahora no se habían tenido en cuenta, sobre todo en zonas del levante o el sur de España donde poner la sombrilla a más de dos metros del vecino suele ser misión imposible.

El Instituto de Calidad Turística de España (ICTE) ha elaborado un protocolo a petición del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en colaboración con las comunidades autónomas y los ayuntamientos en el que se establece un mayor control en las playas para garantizar que se cumplan las distancias de seguridad y los aforos. El documento está en fase de borrador y queda la aprobación del Ministerio de Sanidad, pero busca «implementar las mejores prácticas» por parte de los consistorios, que son quienes gestionan los arenales. Los puntos más destacados del borrador son:

Aforo limitado

El texto pide a los ayuntamientos estimar la capacidad de sus playas y tener en cuenta las mareas y el uso de los espacios (por concesiones a hamacas de hoteles, por ejemplo). El objetivo es determinar si hay que establecer controles de acceso y sistemas que informe a los turistas de que la capacidad máxima ya se ha alcanzado y no pueden ir a la playa. El documento señala que una forma de hacerlo es dividir la superficie total de la playa entre la distancia mínima de seguridad que determinen las autoridades (por lo general, metro y medio o dos metros).

Seguridad con drones

Para lograr el objetivo de mantener una baja afluencia en las playas, el borrador incluye la posibilidad de usar drones para controlar a los usuarios y que se respete el aforo y las medidas sanitarias. «Se podrá reorganizar el personal o el uso de drones», señala el texto, para lo que se podría necesitar cambiar el plan de seguridad de la playa adaptando el marco normativo.

Distancia de seguridad: mascarillas y cuidado en la primera línea

Las distancias interpersonales no solo se vigilarán una vez que los turistas bajen a la arena, sino también en los alrededores. Así, el texto señala que hay que considerar «establecer entradas y salidas diferenciadas» para asegurar las distancias. Además, en caso de que no se pueda asegurar este distanciamiento social, «debe instarse a los usuarios a utilizar mascarilla en este espacio, atendiendo a la normativa aplicable en cada momento», dice el documento.

Por otro lado, a los veraneantes que planten la sombrilla en primera línea habrá que avisarles de que no podrán ponerse tan cerca que obstaculicen el cumplimiento de las distancias mínimas establecidas con los que estén paseando por la orilla. Una vez que se determine la capacidad de la playa, el gestor puede controlar la carga a través del control de acceso, con cartelería tradicional, personal o aplicaciones que permitan a los usuarios saber si una playa está llena o no antes de llegar y así evitar aglomeraciones, explican desde el ICTE. Habrá que señalizar también los espacios que puedan ser ocupados una vez bajen a la arena y por dónde se pueden mover.

Señalizaciones en la zona de hamacas y sombrillas

También habrá señalizaciones en la zona de hamacas y sombrillas y esté delimitada con cintas o carteles. Se debe establecer un «control en la asignación de las hamacas» para que se pueda asegurar que el equipamiento ha sido debidamente desinfectado antes de usarlo. «Las hamacas y sombrillas se distribuirán dentro de la zona delimitada, de manera que se asegure la distancia de seguridad entre los usuarios de este servicio», señala el texto.

Áreas de juego infantiles

En cuanto a las áreas de juego infantiles, las áreas deportivas y otras zonas de esparcimiento, que no sean objeto de servicios comerciales (concesiones) sino responsabilidad directa del ayuntamiento, serán habilitadas para su uso en función de las disposiciones generales que emitan las autoridades competentes, y siempre cumpliendo con las medidas de seguridad sanitarias que en su momento se determinen, incluido el control de aforo según proceda, explican. Si no se pueden mantener las condiciones de prevención e higiénico sanitarias en estas zonas o para estas actividades, deben ser clausuradas, indica el borrador.

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