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Nacional

La falta de rastreadores de coronavirus pone en peligro la desescalada

Sanidad no tiene un plan nacional y las autonomías carecen de estos sanitarios, que identifican contactos de los positivos para evitar rebrotes.

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La falta de rastreadores de coronavirus pone en peligro la desescalada
LUIS TEJIDO

Españavuelve a afrontar con retraso una nueva etapa en la lucha contra la Covid-19. Si la tardanza en la llegada de material de protección disparó el número de sanitarios contagiados y la falta de test frenó la posibilidad de aislar a los infectados, el problema ahora es la carencia de rastreadores de coronavirus, un grupo de profesionales que tiene la misión de identificar a las personas que han estado en contacto con los enfermos, romper así con la cadena de positivos y evitar rebrotes. Su trabajo es decisivo para que las provincias puedan pasar de una fase a otra de la desescalada.

El director de Emergencias, Fernando Simón, cree que es básico saber "dónde están los pacientes", pero no existe un plan nacional para contratar y formar a los rastredores que deben averiguarlo y son las comunidades autónomas las que ahora, y tímidamente, se han puesto a la tarea. Aunque, como ha ocurrido en otras ocasiones durante esta crisis sanitaria, se perciben diferencias entre ellas y el Gobierno central. Simón dijo que deben ser las autonomías las que se ocupen de organizar este servicio, pero muchas de ellas se encuentran a la espera de que el Ministerio de Sanidad les proporcione alguna directriz.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha avisado de que los rastreadores son indispensables. El 16 de marzo, en la misma rueda de prensa en la que pidió "test, test, test", el director general de la OMS, Tedros Adhanom, habló de la necesidad de los rastreadores: "Si descubren un caso positivo, aíslenlo y encuentren a quienes han estado en contacto estrecho con él hasta dos días antes de que desarrollaran síntomas, y háganles test también a ellos".

Muchos países ya se han movido. Reino Unido planea fichar en el corto plazo a 18.000; Alemania, a más de 16.000; y Bélgica, a 2.000. Siguiendo estas proporciones, y también la opinión de los expertos, que reclaman por lo menos 20 profesionales por cada 100.000 habitantes, en España debería haber alrededor de 10.000 rastreadores.

Pero por el momento, las comunidades autónomas más pobladas parecen lejos de alcanzar esas cifras. Andalucía ha anunciado que tendrá un equipo de 50 rastreadores (según el ratio, debería contar con más de 1.500) y Cataluña ha afirmado que contratará a 200 (deberían ser unos 1.200). Aunque a ellos se podrían sumar profesionales que ya ejercen esta labor con otras enfermedades infecciosas como la tuberculosis o el sarampión, el número final parece claramente insuficiente para investigar todos los casos de una pandemia que ya ha dejado más de 25.000 muertos y más de 253.000 contagiados en el país. Un caso extremo es el de la Comunidad de Madrid, que tenía previsto comenzar a realizar esta semana las PCR en los centros de Atención Primaria, una labor incluso previa a la propia de los rastreadores.

El trabajo de estos sanitarios no es en absoluto sencillo. Después de que una prueba PCR determine que un paciente es positivo, los rastreadores se encargan de contactar con el entorno más cercano del contagiado. Buscan a quienes hayan mantenido relación con el enfermo, les hacen una encuesta epidemiológica (preguntas sobre el entorno en el que se mueven, síntomas...) y si se considera que se trata de un caso sospechoso, se les pide que se hagan la prueba y que se pongan en cuarentena para evitar que contagien a otras personas. Los rastreadores suelen ser enfermeros, pero en esta crisis del coronavirus algunos médicos jubilados se han ofrecido para el trabajo.

El portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), Benito Almirante, explica que "a algunos positivos sólo hay que dedicarles media hora porque han estado en contacto con un círculo pequeño de tres personas, pero otros pueden llevar una semana de trabajo porque quizá haya que investigar a cien compañeros, amigos y familiares".

El también responsable de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona recuerda que, además, los rastreadores necesitan "una formación específica que requiere tiempo". "Y eso es algo que no nos sobra en esta pandemia, en la que parece que hemos ido siempre por detrás. Las administraciones tenían que haberse puesto a trabajar en los rastreadores hace un mes y medio, cuando se empezó a hablar de que iban a ser muy importantes", señala.

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