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Nacional

Los trucos del alumno tramposo

La enseñanza virtual durante la pandemia hace aflorar a suplantadores en los exámenes. Las universidades recortan el tiempo para impedir la chuleta electrónica.

Acondicionar el espacio favorece el tiempo de estudio y trabajo.
Acondicionar el espacio favorece el tiempo de estudio y trabajo.
Pixabay

La suplantación de la personalidad es el último grito en la comunidad universitaria. Quien tenga problemas para aprobar la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU), la selectividad de toda la vida, o un examen de fin de curso, puede contratar a un 'escritor fantasma' para que se presente por él. Al fin y al cabo las pruebas son telemáticas y, por tanto, propicias al fraude. ¿Cómo van a saber que el examinado al otro lado de la pantalla es un impostor? La Universidad de Granada acaba de denunciar la picaresca y ha dictado una resolución para que los profesores puedan pedir a los alumnos que activen la cámara y el micrófono de su ordenador. De esta manera se pretende sortear estas y otras trampas de algunos alumnos con pocos remilgos éticos.

La institución académica justifica las medidas en el hecho de que ha visto ofrecimientos incompatibles con la buena fe. "El motivo es evitar en lo posible las conductas fraudulentas que comenzaban a hacerse patentes en los últimos días, en los que se ha podido ver incluso anuncios de personas y entidades que se ofrecían a realizar exámenes a cambio de cierta cantidad de dinero", asegura la universidad.

El caso es que hay estudiantes que consideran una intolerable violación de su intimidad que durante la prueba telemática el examinador les vea y escuche, fundamentos en los que se basa la videoconferencia. Tras publicarse la resolución, pronto las redes sociales se llenaban de críticas hacia los gestores universitarios. En plena era del postureo y el exhibicionismo de Instagram, todavía hay un selecto grupo de jóvenes que se indignan por la vulneración de la privacidad.

Junto a la figura del impostor, está la de quien no soporta la tentación de copiar aprovechando, durante el examen a distancia, las oportunidades que brinda internet. Hace unas semanas, unos estudiantes de grado de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla cumplimentaron su primer examen virtual desde casa. Debe de ser que el confinamiento induce a hincar los codos, porque todos sacaron un 10, algo que roza el milagro en un centro docente donde el índice de aprobados no supera el 60%.

Para evitar este y otros desmanes, el Ministerio de Universidades ha emitido una serie de recomendaciones. Las autoridades educativas aconsejan que el examen tenga una duración adecuada para impedir las consultas en la red o los chivatazos a través de la mensajería instantánea. "El tiempo ha de ser suficiente para garantizar una lectura reflexiva pero tampoco excesivamente largo para evitar conductas no apropiadas", dice el documento de la Administración.

También en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria se han detectado "evidentes indicios" de que tres estudiantes del grado de Física recurrieron a la chuleta electrónica cuando hicieron exámenes en su casa.

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