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¿Qué le dirías a un desconocido que tiene coronavirus?

Un grupo de Médicos Internos Residentes del hospital universitario Infanta Sofía ya ha recogido más de 200 cartas anónimas para entregar a los ingresados por el Covid-19.

Miembros del proyecto imprimiendo algunas de las cartas recibidas en el hospital universitario Infanta Sofía.
Miembros del proyecto imprimiendo algunas de las cartas recibidas en el hospital universitario Infanta Sofía.
S.M.

La dura y acuciante crisis del coronavirus ha comenzado a dejar ya varias situaciones límite. La dramática situación que atraviesa una zaragozana en Bérgamo o las decenas de aragoneses atrapados en el extranjero que tratan de volver por todos los medios a España son solo algunos ejemplos.

Sin embargo, este tipo de episodios extremos suelen esconder también una cara amable, un hilo de esperanza que disipe el abundante pesimismo. Por eso, para tratar de evadir unos minutos de la realidad a los pacientes ingresados por coronavirus, un grupo de Médicos Internos Residentes del hospital universitario Infanta Sofía ha puesto en marcha una elogiable plataforma solidaria.

Su proyecto consiste en reunir todas aquellas muestras de cariño, ánimo y esperanza que ciudadanos anónimos quieran dedicar a los afectados por el Covid-19 a través de una carta sin remitente. "Estos pacientes están aislados y, durante muchos días, la única visita que pueden recibir es la del personal sanitario. Nuestro único objetivo es transmitirles toda nuestra energía a través de estas cartas", explica Sara Mateos, una de las integrantes de la plataforma.

La iniciativa, inspirada en un movimiento similar iniciado por unos compañeros del hospital La Paz, cuenta con la participación de residentes de diferentes años. "Estamos R1, R2, R3 y R4. Apenas llevamos tres días y ya hemos recibido más de 200 cartas, está siendo algo precioso", revela.

Ella, como el resto de sus compañeras, elogia "la fuerza y las ganas de luchar" de toda la sociedad. "La gente se acuerda muchísimo, tanto de los pacientes como de nosotros. Nadie pone problemas porque todo el mundo entiende el problema que estamos viviendo… ", señala Mateos con gran emoción. 

"No solo está siendo motivador para los enfermos, también para todo el personal sanitario. A nosotras mismas se nos saltan las lágrimas leyéndolas", confiesa.

Como es evidente, esta iniciativa está abierta a todos los ciudadanos que quieran contribuir a mejorar el estado de ánimo de los infectados. Además, si conoce a algún paciente ingresado en el centro y quiere hacerle llegar su misiva, basta con escribir su nombre en el asunto del correo.

La dirección de correo electrónico donde se pueden enviar las misivas es la siguiente: coronacartashuis@gmail.com.

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A continuación se muestran dos de las más de 200 cartas anónimas que han llegado al hospital universitario Infanta Sofía.

Por Martina Paulich

Querido Paciente. O, bueno, querido compañero/a de vida, porque aquí compartimos todo: mundo, bueno y malos momentos, aire y todos estamos juntos en esto. Te cuento el día de hoy. 

Hace un día gris, nublado, con poco viento. Los pajaritos cantan, la primavera está casi a las puertas, hay pocas flores aún aquí, pero es tan bonito todo que tienes que ser fuerte. Eso sí, está todo igual esperándote a que te pongas bien. Los árboles están poniendo hojas poco a poco, están aún desnudos los pobres, pero pronto sera preciosos, seguro que cuando salgas los veras de color. Hace un poco de fresco y el viento aún es frío. 

Quiero que cierres los ojos y pienses en las pequeñas cosas, que saques toda la fuerza que tienes, yo intento mandarte algo de la mía. Pero no sueltes la cuerda, tira, tira que pronto estarás fuera conmigo, con nosotros, porque aunque es un mundo absurdo por muchos motivos, hay mucha gente buena que quiere que tú estés compartiendo con nosotros todos los momentos desde que sale el sol hasta que se pone. Iré escribiéndote porque tenemos que hacernos fuertes. Al menos nosotros, los que tenemos almas buenas porque no veas el percal que hay aquí fuera discutiendo de quien es el mejor... Pobres, tampoco tienen la culpa, han nacido así y el hombre, en el fondo, es un insatisfecho de nacimiento.

Te mando un abrazo, verás que pronto nos lo daremos, pero tú prométeme que sacarás toda tu fuerza aunque a veces sea cansado. Recuerda que hay mucha gente que no te conoce y que quiere compartir contigo todo lo que este mundo nos da cada día. Mañana te contaré algo sobre los animales, es muy curioso. Un abrazo compañero/a de mundo. ¡Tú puedes!

Por Mía

Querido paciente:

Me llamo Mía y soy de Madrid.

Te escribo desde mi casa, estoy teletrabajando. Es raro estar aquí encerrada, sin poder ir ni siquiera a la oficina, sin poder ver a mi familia ni amigos. Pero eso, ahora mismo, es lo de menos.

En cierto modo, tú también estás trabajando. Trabajas A DESTAJO, junto con tus médicos y enfermeros, para echar a ese maldito virus de tu cuerpo. Para curarte. Para seguir viviendo y disfrutar, otra vez, como todos, del sol y las calles de tu ciudad. Para volver a tomarte unas cañas bien frías y bien tiradas (yo soy más de unos vinitos) en tu bar de siempre, cuyo camarero, seguramente sepa ya tus gustos y te fíe cuando no llevas suelto, porque os conocéis desde hace años.

Eso es lo importante ahora. RECUPERARTE!!!! No sabes cuánto deseo que todos y cada uno de vosotros os pongáis buenos lo antes posible. Ya. Ayer!!!

Porque esto, que SÓLO era una GRIPE, nos está matando a algunos de nuestros vecinos, amigos o familiares. Pero sé, que a ti ¡NO! Porque tú eres FUERTE. Porque tú tienes ganas de vivir, de abrazar a tu mujer, tus hijos o tu primo el del pueblo. O a tu vecina/o del quinto, con quien, quién sabe, igual hasta tienes una aventurilla…

Mi padre vive en Asia. Me da pena y miedo a la vez estar tan lejos de él, le echo muchísimo de menos cada día, pero ya me he acostumbrado…. Él tiene una teoría muy curiosa. Dice que la RISA es nuestra mejor medicina y el mejor componente de nuestro sistema inmunitario. Dice que a los niños el maldito COVID19 no les afecta porque se pasan el día jugando y riendo. Ya ves tú, menuda tontería. Pero oye, quién sabe, tal vez tenga razón… Así que, querido paciente, RÍETE. Ríete de esta situación, por muy jodido que estés. No pierdes nada y seguramente algo ganes. Aunque sea un buen ratito de risas. Intenta sonreír cada día. Hazle algún chascarrillo a las/los enfermeras/enfermeros. Autocuéntate un chiste, aunque sea malo o no tengas ni pizca de gracia al contarlos, como yo, que soy pésima… También puedes ver a Chiquito de la Calzada, mi abuelo era un GRAN fan. Siempre me recordará a él…

Mi padre también me dijo una vez que todo saldrá bien al final y si no sale bien, es que no es el final. También escuché esta frase en una película. No recuerdo cual, creo que era El exótico Hotel Marigold. Es bonita, si puedes, búscala en internet y mírala ahora que tienes tiempo…

Te cuento también que por aquí hacemos todo lo que está en nuestra mano. Yo ya lo sabía, pero España es un país MARAVILLOSO. Qué suerte tenemos, querido amigo (porque ya eres un poquito amigo…), de ser españoles!!! No sabes cómo está reaccionando la sociedad. Hay algunos GILI... (siempre los hay) que parecen no darse cuenta de la gravedad del asunto, pero la gran mayoría estamos en casa quietecitos para contener la expansión y el contagio de tu enemigo. Es nuestro pequeño granito de arena. De decir, “EH, estamos en casa pero os queremos!” Ya te digo que están siendo días raros, pero ahora resulta que todas las noches a las 20h aplaudimos por nuestros médicos, enfermeros, pacientes, reponedores de supermercados, trabajadores sociales, militares… En fin, aplaudimos por todos vosotros que estáis luchando contra esto. También hay tiempo para la guasa y esto parece que nos está uniendo mucho como sociedad. Ayer jugué al Hola Don Pepito, Hola Don José con el edificio de enfrente. Y en algunas urbanizaciones hasta se montan fiestas, con DJ y todo…

Estoy segura de que tu familia y amigos también aplauden. Ellos, que estarán tan preocupados por ti, aún sacan tiempo para salir al balcón y agradecer. A ellos también les mando un beso enorme y toda la fuerza y ánimos del mundo.

En fin, amigo, ya no me extiendo más que menudo rollo te estoy soltando… Siempre me ha gustado escribir pero parece que hoy venía con ganas… No quiero aburrirte, sólo decirte que aquí estamos. Que os apoyamos, que sólo queremos que esto pase ya y volvamos todos a la normalidad, tú incluido. Recuerda que no puedes morirte eh? PROMETEMELO.

Si quieres contestarme, me haría mucha ilusión. No te pongo por aquí mi email por si las moscas, ya no me fío de estos hackers… Pero si quieres, pídeselo a los enfermeros. Ellos podrán mirar en el ordenador desde qué email te mando esta carta. Me encantaría que me contaras cómo vas.

Te mando un beso enorme, aunque con mascarilla y en la distancia. Y ya sabes... Ríete, porque estoy segura QUE SALDRÁS DE ESTA!!! Y saldrás BIEN!!

Un fuerte abrazo,

Mía

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