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Nacional

Urkullu y Feijoó adelantan sus elecciones para no coincidir con las catalanas

Ambos niegan esa influencia, pero quieren evitar a toda costa el clima de crispación que va a generar la campaña en Cataluña. Los comicios gallegos y vascos serán el 5 de abril.

Alberto Núñez Feijóo e Iñigo Urkullu.
Alberto Núñez Feijóo e Iñigo Urkullu.
Efe

Iñigo Urkullu y Alberto Núñez Feijoó quieren poner a buen resguardo las elecciones en el País Vasco y en Galicia de las consecuencias de las catalanas. Ambos gobernantes anunciaron hoy que adelantan al 5 de abril los comicios previstos en sus territorios para otoño. Ninguno culpó a Cataluña de la decisión pero era evidente que la sombra del proceso independentista ha estado muy presente en sus decisiones.

"La situación general en el Estado ha influido, no la de Cataluña en concreto", puntualizó Urkullu en una comparecencia acompañado de todos sus consejeros. Feijoó anunció el adelanto en solitario y también negó la influencia de las catalanas. "No condicionan las elecciones gallegas, pero sí han influido las vascas", argumentó el presidente de la Xunta, que recordó que los comicios en ambas comunidades se han celebrado a la vez en 2009, 2012 y 2016, y no había razón para que 2020 fuera la excepción.

Urkullu y Feijoó han hablado en varias ocasiones en la última semana para coordinar sus anuncios, y hasta su argumentario. Ambos han coincidido en que se presentan a las elecciones con los deberes hechos, es decir con los presupuestos respectivos aprobados y la mayor parte de la agenda legislativa aprobada.

También compartieron el criterio de ahorro. Con el adelanto, dijo el lehendakari, "Euskadi gana tiempo" y "nos evitamos una campaña de ocho meses. Convocar ahora supone ganar medio año". El presidente de la Xunta apuntó algo parecido: "Teníamos la disyuntiva de 54 días de periodo electoral o seis o siete meses de campaña, y lo más beneficioso es optar por la primera alternativa".

El lehendakari defiende que la decisión se adopta para "ahorrar ocho meses de campaña electoral" a los ciudadanos

El elefante estaba ahí

Pero aunque ya sea un tópico, Cataluña (el elefante en la habitación) estaba ahí a pesar de los esfuerzos de ambos por obviar su abultada presencia. La campaña en Cataluña, cuando Quim Torra ponga fecha a las elecciones, va a ser una prueba de fuego para la solidez del acuerdo entre el PSOE y Esquerra.

Vistos los antecedentes, los republicanos se van a ver acorralados por JxCat con acusaciones de traidores a la causa independentista por un acuerdo con los socialistas que no reportará beneficio alguno a la causa soberanista. Si Esquerra cede a esa presión, muy efectiva en términos electorales como se ha visto en anteriores ocasiones, es posible que se traduzca en una ruptura del acuerdo con Pedro Sánchez y el consiguiente naufragio de los Presupuestos Generales del Estado, clave de bóveda de toda la legislatura.

Con ese clima, la distorsión y la radicalización en las campañas electorales en Euskadi y Galicia sería inevitable. Es lo que menos conviene a dos gobernantes como Urkullu y Feijoó, que han hecho de la moderación y del diálogo dos señas de identidad de su gestión. Un ambiente crispado es para el nacionalismo radical, EH Bildu en el País Vasco y el BNG en Galicia, el medio en que mejor se desenvuelve.

El lehendakari quiere volver a gobernar en coalición con los socialistas, aunque siempre tendrá en la recámara la colaboración de Podemos, que ha sido pieza fundamental para aprobar los presupuestos vascos. El presidente de la Xunta tiene como objetivo reeditar la mayoría absoluta, la única que tiene el PP en una comunidad. Si no lo consigue tendrá muchas dificultades para gobernar porque el acuerdo socialistas, morados y nacionalistas no tendría muchas dificultades para fraguar.

Por todo ello, Urkullu y Feijoó no quieren unas elecciones en sus casas contaminadas por el 'guerracivilismo' catalán y por sus consecuencias para la estabilidad del Gobierno de España.

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