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Sánchez se acerca a la polémica declaración de Pedralbes en un nuevo gesto a Esquerra

El líder del PSOE cambia las referencias a la Constitución por la promesa de que en su acuerdo habrá "seguridad jurídica".

Pedro Sánchez en su intervención de este viernes en Bruselas.
Pedro Sánchez en su intervención de este viernes en Bruselas.
EFE

Sutil, lentamente, el PSOE se va acercando a los postulados de la polémica 'Declaración de Pedralbes', el acuerdo del 20 de diciembre de 2018 por que el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat acordaron abrir un "diálogo efectivo" sobre el futuro de Cataluña. En aquel texto, el Ejecutivo socialista aceptó reconocer la existencia de un "conflicto" a cuenta el estatus político de la comunidad autónoma, exactamente igual que en el comunicado que siguió, hace unos días, a la primera reunión con Esquerra Republicana de Cataluña para la investidura. Pero lo que más controversia generó entonces fue que, en lugar de remitir de manera expresa al marco de la Constitución española, se aceptara una fórmula ambigua en la que se hablaba de la necesaria "seguridad jurídica". Y eso mismo es lo que hizo hoy el secretario general del PSOE.

El mismo día en el que Oriol Junqueras reiteró en una entrevista en el diario 'La Razón' que si Sánchez no crea una mesa de diálogo entre gobiernos su formación votará 'no' a su designación como presidente del Gobierno, el jefe del Ejecutivo en funciones replicó que el planteamiento que su partido hará a Esquerra es el de que "el diálogo debe ser el método y el marco tiene que ser la seguridad jurídica que emana de de las leyes democráticas". La diferencia con lo que venía diciendo hasta ahora -que el acuerdo al que se llegue con los republicanos respetará la Constitución- podría ser irrelevante si no fuera porque para el secesionismo no lo es en absoluto.

Hace un año, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, celebró como una victoria esa falta de referencias a la Carta Magna. El propio Carles Puigdemont, en sus discursos como 'president', prometía que el objetivo de la independencia se alcanzaría con respeto a la "seguridad jurídica". En su esquema, eso significaba pasar de la ley española a la ley del nuevo Estado catalán, sin vacío legal, como ocurrió en el paso de la dictadura a la democracia en la Transición.

El paso dado por el presidente en funciones, en una comparecencia en Bruselas, puede entenderse, pues, como un nuevo guiño para arrastrar a las fuerzas independentistas, fundamentalmente a Esquerra, a la abstención en la investidura. Con Junts per Catalunya los socialistas no han contado nunca. Sin embargo, son los republicanos los que se empeñan en pedir al PSOE que también tenga gestos con ellos para tratar de desactivar sus críticas. A esa demanda responde el anuncio del miércoles de que llamaría a Quim Torra, al que llevaba dos meses sin coger el teléfono, dentro de una inusual e inesperada ronda de contactos todos los presidentes autonómicos.

"Normalizar el diálogo"

Esta última operación tampoco está resultando sencilla. En el propio PSOE hay quien admite que habría sido mejor no andarse con disimulos y reconocer abiertamente que, "para normalizar el diálogo", se estaba dispuesto a hablar con el mismo político al que hace apenas dos meses se tildaba de "iluminado" en lugar de camuflarlo. Sobre todo, porque el ardid ha sido tan evidente como ineficaz. Torra no acepta ser tratado como uno más y los presidentes del PP dejarán claro su rechazo a la estrategia socialista.

Ni siquiera fijar la hora a la que tendrá lugar la llamada el martes fue un caminode rosas. El gabinete de Torra trasladó hoy a la Moncloa que el único hueco disponible en su agenda es a las 8:00 de la mañana. Sánchez ya había anunciado su intención de seguir el protocolo habitual según el orden de antigüedad de los estatutos, lo que significa contactar en primer lugar con el 'lehendakari' Iñigo Urkullu, con el que en principio estaba previsto hablar a las 9:30 horas. Así que habrá que seguir cuadrando horarios.

Sánchez, en todo caso, no se ahorró un tirón de orejas al presidente catalán. "Me llama la atención que quien reclama diálogo critique el diálogo con él y con el resto de presidentes autonómicos -dijo-; la vocación de diálogo del Gobierno de España es inclusiva y no excluyente".

Hacia Junqueras, en cambio, no hubo reproche alguno. Y eso que su entrevista en un medio conservador vulnera el acuerdo no verbal al que habían llegado los equipos del PSOE y de Esquerra para evitar presiones públicas que pudieran perjudicar la negociación. Hace menos de una semana, de hecho, los republicanos montaron en cólera ante lo que interpretaron como un intento de Sánchez de dar por hecho el acuerdo. "A ERC le interesa que el acuerdo salga; para nosotros -admiten en Ferraz- es imprescindible".

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