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Nacional

Sánchez apela a PP y Cs pero mantiene su plan de ser investido gracias a Esquerra

Los secesionistas avisan al PSOE de que no quieren negociar más competencias sino la soberanía de Cataluña.

Pedro Sánchez, durante la inauguración de la Cumbre del Clima en Madrid.
Pedro Sánchez, durante la inauguración de la Cumbre del Clima en Madrid.
Zipi/EFE

Pedro Sánchez empieza a asumir ya que no verá satisfecho su deseo de formar Gobierno antes de enero. Esquerra Republicana de Catalunya reiteró este lunes que no se siente en absoluto concernida por las prisas que en las últimas semanas han mostrado tanto el secretario general del PSOE como su socio Pablo Iglesias y advirtió de que, si los socialistas tratan de persuadirle para que facilite la investidura con cuestiones como inversiones o tranferencias de competencias, pincharán en hueso. Pocas horas después, el presidente del Gobierno en funciones argumentó que la responsabilidad de que la legislatura eche a andar es de "todas las fuerzas parlamentarias" en lo que sonó a apelación directa al PP y Cs para que le lancen un salvavidas. Fuentes de su partido, sin embargo, aseguran que, por difícil que parezca, el plan de lograr la abstención de los independentistas sigue en pie.

El equipo negociador de los socialistas, formado por la vicesecretaria general, Adriana Lastra, el secretario de Organización, José Luis Ábalos y el número dos del PSC, Salvador Illa, volverá a reunirse este martes en el Congreso con los representantes del partido de Oriol Junqueras , después de haberlo hecho el jueves pasado, para tratar de llegar a un acuerdo. Y una hora antes, a las 16:00 horas, se verá con Laura Borràs y Míriam Nogueras, de Junts per Catalunya. Ni con los populares ni con Cs, sin embargo, se ha concertado por el momento cita alguna, aunque este lunes Sánchez dijera, en respuesta a la reclamación de Inés Arrimadas, que no tendrá ningún problema en hacerlo.

Entre los barones del PSOE hay quien considera, como Emiliano García Page o Susana Díaz, que aunque fuera a ser en balde habría que haber dirigido más presión sobre las fuerzas que se autodenominan constitucionalistas antes de volver la mirada sin más hacia un partido cuyo líder está en prisión por haber dirigido un proceso que pretendió poner en jaque la unidad de España. Nadie critica a Sánchez por su decisión, pero algunos sí creen que podría haberse armado de razones con una actitud más similar a la que mantuvo durante la breve rueda de prensa que ofreció hoy en la Cumbre del Clima, para poner en evidencia que ni el PP ni Cs están dispuestos a ayudarle.

En esa comparecencia, la primera que protagoniza en más de dos semanas, al líder del PSOE se le inquirió sobre las advertencias de Esquerra y sus intenciones. Él evitó la respusta directa. Ni siquiera aludió expresamente a los secesionistas. Defendió que al buscar un acuerdo para un Gobierno de coalición con Unidas Podemos hizo lo que había prometido antes de las elecciones, hacer una propuest sobre para desbloquear la situación. Argumentó que los ciudadanos han querido un Gobierno "progresista" y adujo que para llegar de los 155 escaños que suma con Iglesias hasta los 176 de la mayoría absoluta ha hablado con fuerzas "más social conservadoras" como el PNV o el PRC. Acto seguido, sentenció que la investidura en un sistema con el actual y en un Parlamento tan fragmentado como el que salió de las urnas el 10 de noviembre "depende de todas las fuerzas políticas" y cuestionó, sin citar a Casado o a Arrimadas, "qué alternativa ofrecen para el país".

Optimismo

Si todo sale mal y las conversaciones abiertas con Esquerra no llegan a ningún sitio, quizá Sánchez acabe explorando efectivamente esa vía a su derecha. De hecho, también remarcó que "lo que no puede haber y no habrá son terceras elecciones". Pero lo cierto es que, aunque el discurso público de los republicanos augura una negociación muy complicada, en Ferraz reina el optimismo y se da por hecho que tarde o temprano -más en enero que en diciembre, según admiten- acabará habiendo 'fumata blanca'.

De momento, la flexibilidad que, según dicen los socialistas, están dispuestos a mostrar los de Junqueras no puede deducirse de sus palabras. El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el portavoz de la formación en el Congreso, Gabriel Rufián, recordaron hoy tras reunirse con los suyos en la cámara baja que no se conformarán con otra cosa que una mesa entre el Ejecutivo y la Generalitat en la que plantearán el ejercicio del "derecho de autodeterminación" y, como remarcó el sábado el presidente del grupo en el Parlament, Sergi Sabriá, la amnistía de los dirigentes encarcelados. Dos cuestiones que los socialistas no pueden aceptar.

En los últimos días, desde el PSOE se había dejado caer que se ofrecería a Esquerra el desarrollo del Estatut en toda su extensión y más inversiones. Oferta despreciada.

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