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Le juzgan por entrar a iglesias fumando, grabar a los fieles e interrumpir la misa

El acusado de los hechos, acaecidos en Becilla de Valderaduey, tiene diagnosticado un  trastorno de personalidad.

El acusado interrumpió dos misas en sendas iglesias de Becilla de Valderaduey.
El acusado interrumpió dos misas en sendas iglesias de Becilla de Valderaduey.
Heraldo.es

Un hombre de 31 años, Rodrigo G.R., será juzgado en Valladolid acusado de entrar fumando a una iglesia, donde grabó a los fieles con su móvil, deambuló entre los asistentes a misa e interrumpió la ceremonia, un comportamiento que repitió en otro templo a los pocos días de manera similar.

Los hechos ocurrieron el 5 de mayo de 2018 cuando el supuesto autor entró en la Iglesia de San Miguel de Becilla de Valderaduey (Valladolid), donde se oficiaba una eucaristía ante un importante número de fieles, fumando, con unos auriculares puestos, y comenzó a grabar a los fieles con su móvil.

El sacerdote, al concluir la lectura del Evangelio, interrumpió la ceremonia y se dirigió al acusado para indicarle que esa no era forma de comportarse durante el culto, ante lo que el procesado dijo que quería hablar con él.

El cura le dijo que esperase fuera, pero el acusado entró de nuevo y reanudó su "perturbador" proceder, deambulando entre la gente y acercándose al sagrario, hasta que un feligrés logró convencerle para que volviera a salir del recinto.

El 8 de mayo, el acusado se dirigió a la misa de la Iglesia de Santa María de la misma localidad y se dirigió a voces al sacerdote diciéndole que quería hablar con él, ante lo que no recibió respuesta y continuó la eucaristía con normalidad.

El encausado comenzó entonces a caminar entre los bancos, a coger libros de cánticos preguntándole al sacerdote si se los podía llevar, tras lo que se subió al púlpito, fotografió el sagrario, cogió velas encendidas y las dispersó por la iglesia.

El sacerdote habló con él para que se tranquilizara y finalmente se sentó y la misa pudo concluir.

El fiscal explica que el encausado está diagnosticado de trastorno de personalidad de tipo B -antisocial, narcisista y egocéntrico- lo que representa que su imputabilidad está "levemente" alterada.

El ministerio público considera que los hechos constituyen dos delitos tipificados en el artículo 23 del Código Penal, que se refiere a quien, con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o perturbase los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior.

Por cada uno de los dos delitos reclama una pena de seis meses de prisión y que el tribunal considere la concurrencia de la circunstancia atenuante vinculada con el trastorno que padece.

Está programado que la vista oral se celebre el próximo 5 de diciembre en la Audiencia Provincial de Valladolid.

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