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Días de mudanza, contactos e incertidumbre en el Congreso

Las especulaciones tan frecuentes estos días apuntan que la investidura no se producirá hasta la semana del 16 de diciembre.

Abrazo entre Sánchez e Iglesias este martes
Abrazo entre Sánchez e Iglesias tras firmar el preacuerdo de coalición
Sergio Pérez

El Congreso va por fin cogiendo ritmo. A poco más de una semana de que se constituyan las Cortes, los diputados que no han sido reelegidos vacían sus despachos y los elegidos cumplen con los primeros trámites mientras se suceden los contactos, pues persiste la incertidumbre de la investidura. 

El letargo en el que estaba sumida la Cámara acabó dos días después de las elecciones. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, fueron a firmar el preacuerdo de un futuro Gobierno de coalición.  Estuvieron apenas una hora: llegaron por el garaje, subieron al comedor de gala de uno de los edificios del Congreso, saludaron a sus equipos, posaron ante la prensa, firmaron, hablaron a los medios, evitaron cualquier pregunta, se abrazaron, volvieron a saludar a sus equipos y se fueron.

Esa aparición fugaz activó una hilera de reuniones en el Congreso de la número dos del PSOE y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, con el PNV, Más País, ERC, Teruel Existe, PRC (en Oviedo) y BNG. Esto que haya trascendido, pues la discreción es por ahora infranqueable.

Los contactos han sido incesantes. Una fuente de uno de los partidos que integrarán el futuro Grupo Mixto cuenta que desde el lunes ha tenido un sinfín de conversaciones con los demás representantes de tan heterogéneo grupo, que en la legislatura que viene compondrán una decena de formaciones.

Como los diputados pueden ya acudir al Congreso a hacer los primeros trámites, aprovechan el viaje y se reúnen con otros parlamentarios, como fue el caso del nuevo representante del BNG, Néstor Rego, quien se vio con Adriana Lastra y unas horas después, con Laura Borrás, de JxCat.

Fuentes de un partido independentista confirman que el teléfono no para de sonar y que los contactos los mantienen o en el Congreso o fuera, y siempre con la investidura de fondo. Qué votar cuando llegue el momento de apoyar o rechazar a Pedro Sánchez, si es que llega, es el asunto que atrae todas las energías, pero aún queda tiempo.

La legislatura arrancará el 3 de diciembre con la constitución del Congreso y del Senado. Desde entonces se sucederán estos acontecimientos: el Rey llamará a los partidos con representación en las Cámaras, propondrá a un candidato para la investidura, la Presidencia del Congreso fijará las fechas del debate y de las votaciones, ese candidato iniciará reuniones con otros líderes...

Pero no existe calendario todavía. Las especulaciones tan frecuentes estos días en el Congreso apuntan a la semana del 16 de diciembre. Hasta entonces urgen otras tareas, como la composición de las Mesas del Congreso y del Senado, que no es poco.

Para la primera ya se han movido los partidos, aunque tímidamente. El PSOE se puso en contacto con el PP hace unos días para comunicarle dos cosas: quiere dejar a Vox fuera y quiere contar con los populares para ello. En el PP sus fuentes ni confirman ni desmienten esta conversación, pero se inclinan por ahora por descartar la oferta socialista. Tampoco certifican si acordarán con Vox un determinado reparto de puestos.

Fuentes del PSOE, del PP, de Vox, de Cs y del ámbito nacionalista ratifican que la negociación sobre la Mesa del Congreso no ha comenzado. Puntualizan acto seguido que durante la semana que viene será asunto prioritario.

Mientras, los órganos de gobierno del Congreso y del Senado van cogiendo cuerpo, los diputados electos el 10N van a las Cámaras a entregar sus credenciales (certificado de que han sido elegidos en las urnas), rellenar los formularios de bienes y actividades profesionales, hacerse con el teléfono móvil y la tableta electrónica de la Cámara y posar para la foto institucional. Durante la semana pasada cumplieron estos trámites obligatorios más o menos la mitad de los 350 parlamentarios. A lo largo de la semana que viene lo hará la otra mitad.

A todos ellos habrá que darles un despacho. A la espera de que la Mesa de la próxima legislatura decida la distribución del espacio de trabajo de los diputados, la Dirección Técnica de Instalaciones e Infraestructuras del Congreso está ya a pleno rendimiento porque hay muchos parlamentarios que están vaciando sus estancias.

Un acuerdo de la Mesa de la anterior legislatura regula el procedimiento: los diputados que aspiraron a repetir el 10N y no lo lograron deben borrar sus correos, recoger sus cosas y liberar sus despachos. La mudanza la costea el Congreso. Es un trance doloroso, y se nota en las dependencias de Cs, que en las elecciones perdió 47 de los 57 diputados que logró en abril.

La maquinaria del Congreso ya está en marcha y una idea destaca en todos los contactos y conversaciones: la legislatura no solo debe comenzar; debe durar.

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