Despliega el menú
Nacional

El arma usada para matar a la viuda del presidente de la CAM tiene más de cien años y podría proceder del mercado negro

El informe concluye que las balas 9mm parabellum que acabaron con la vida de Martínez son compatibles con las armas que se encontraron en el registro de la casa de su yerno.

Miguel López, detenido este miércoles.
Miguel López, detenido este miércoles.
Efe

El arma con la que se disparó a María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de la CAM, Vicente Sala, tiene "de más de 100 años" y podría proceder del "mercado negro", según ha detallado este lunes el agente del equipo de la Policía Científica que realizó el informe balístico sobre las armas incautadas en su casa al único acusado del crimen, Miguel López, yerno de la víctima.

El informe de este agente concluye que las balas 9mm parabellum que acabaron con la vida de Martínez son compatibles con las armas que se encontraron en el registro de la casa de su yerno, aunque no se ha podido ratificar que alguna de ellas fuera la empleada en el asesinato, ocurrido el 9 de diciembre de 2016 en el lavadero de Novocar que dirigía el acusado.

Sin embargo, el testigo-perito ha dicho, a preguntas de la defensa, que el Informe del Laboratorio de Balística Forense de la Comisaria Central no arrojó una información "positiva" entre las armas incautadas a López y los casquillos y vainas encontrados en Novocar. Las balas habían sido modificadas.

El agente se ha pronunciado en estos términos durante su declaración en la décima sesión del juicio que se sigue contra López en el Tribunal del Jurado de la Audiencia de Alicante. El policía ha explicado que las armas de López son pistolas de fabricación semiautomática compatibles con las balas 9mm parabellum recortadas y utilizadas en el asesinato.

También, a preguntas del jurado, ha agregado que el arma con la que se disparó a Maria del Carmen es un arma "de más de 100 años" y podría proceder del "mercado negro". 

CINCO ARMAS Y 17 CAJAS CARTUCHOS

En cuanto al registro de la casa de Miguel López, realizado por la Policía Científica el 21 de febrero de 2017, la inspectora jefa que elaboró el acta de inspección ocular del crimen ha indicado que el acusado poseía cinco armas y 17 cajas de cartuchos, aunque tampoco hallaron en el taller restos de la manipulación de éstas o de las balas, ni ningún indicio incriminatorio.

La inspectora jefa ha relatado que la casa de tres plantas incluye una zona abuhardillada con un dispositivo de videovigilancia y a la que se accedía a través de una puerta blindada y desde el dormitorio de matrimonio a través de unas escaleras disimuladas como estantes en un armario.

En la primera planta intervinieron diversas fundas sin armas y un maletín con un arma. Además, en la planta baja, además de diverso material informático, se recogieron cuatro cajas de cartuchos y una pistola. Además, en uno de los baños, en armario disimulado o "camuflado", hallaron un armero con una escopeta, una carabina y cuatro cajas de cartuchos de 4mm parabellum.

Por último, en el sótano, en la zona del taller que la que había un banco de trabajo con múltiples herramientas se localizó una pistola de airsoft y nueva cajas de cartuchos 12x70 mm. 

EL CRIMEN, TRANSFERENCIAS O CONTAMINACIONES

La inspectora jefa ha declarado que el escenario del crimen pudo sufrir transferencias o contaminaciones, ya que "la zona de actuación fue modificada con el fin de priorizar la atención médica".

La agente, que se ha ratificado en los informes y fotografías realizados, ha confirmado que las pruebas fueron recogidas en sede judicial y trasladadas con las garantías necesarias para garantizar la cadena de custodia.

También ha confirmado que cuando llegaron se activó el protocolo de actuación de delitos violentos para proteger el escenario, lo que no impidió que hallaran "el cuerpo de la víctima con efectos de los sanitarios: con un collarín e intubada". Además, en el escenario había empleados, sanitarios, policía local, y unidades de seguridad ciudadana. Asimismo, el suelo del lavadero estaba lleno de agua, lo que dificultó la inspección de huellas, tanto dentro como fuera de él, ha dicho.

La inspectora ha descrito que el cadáver se encontró en la posición de cubito supino, según el reportaje fotográfico, boca arriba y con el jersey subido hacia el cuello con dos rasgaduras que posiblemente fueron producidos por los sanitarios, al realizar maniobras de recuperación de los signos vitales.

De la misma manera, ha asegurado que, según las pruebas obtenidas, la víctima fue asesinada en el asiento del conductor y que en el asiento del copiloto había un abrigo de color azul y sobre él un bolso grande plegado una parte sobre la otra y en el interior. Dentro del bolso se encontró una botella de agua, un paquete de galletas, un billetero con 650 euros, el móvil y una funda de gafas. En el suelo del copiloto en la alfombrilla se encontraron las llaves del vehículo y un mando.

CUATRO IMPACTOS DE BALA

Por su parte, el agente de balística ha explicado que en el escenario del crimen se hallaron cuatro impactos, algunos con efecto rebote: en el volante, dos en el parabrisas en la parte derecha y un cuarto en el revestimiento interior de la puerta derecha; y que una vez analizados el único que se pudo determinar con precisión fue el impacto de la puerta que fue a baja velocidad.

A preguntas del jurado no ha podido establecer la altura del asesino.

Por su parte, la inspectora jefa ha indicado que los disparos se tuvieron que hacer con la puerta abierta, ya que se aplicaron reactivos en la manilla de la puerta, no había restos 'epiteliales', aunque no se puede descartar "que el asesino utilizara guantes".

Ambos agentes han descrito que en el exterior se encontraron dos vainas junto al cuerpo y dos proyectiles: uno de ellos en el interior de la puerta del coche. PARAFINA

Por su parte, el agente que participó en la toma de restos de pólvora ha confirmado que se practicó el análisis de parafina a las nueve personas que en esos momentos se encontraban en el concesionario. A preguntas del jurado popular, el agente ha reiterado que con un lavado de manos o si el asesino ha utilizado guantes, desaparecen las partículas.

Además, el segundo agente que intervino en el operativo de toma de huellas ha asegurado estar convencido de que las huellas del volante corresponden a la propia víctima. 

Etiquetas
Comentarios