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Nacional

Congreso de los diputados

La operación matemática de la que depende el arranque de la legislatura

Los partidos del Congreso tiene que ponerse de acuerdo en dos números: 68, 66 o 65, por una parte, y 37 o 43, por otra.

Así ha quedado la disposición de los grupos en el Congreso.
Así ha quedado la disposición de los grupos en el Congreso.
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El comienzo de la actual legislatura depende de una operación matemática y de que los grupos acepten su resultado. Tanto para formar la Diputación Permanente como las comisiones los partidos representados en el Congreso tienen que ponerse de acuerdo en dos números: 68, 66 o 65, por una parte, y 37 o 43, por otra.

Uno de estos números será el de la composición de la Diputación y otro el de las comisiones, respectivamente. Aprobar uno u o otro supone aceptar una operación matemática y a la vez una maniobra política.

Diversas fuentes consultadas por Efe reconocen que los grupos aún deben pulir una serie de diferencias, pero no pueden demorarse en resolverlas, ya que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha puesto fecha para el alumbramiento de la Diputación: el 23 de julio, justo tras la primera votación de la sesión de investidura.

Asimismo, PP, Cs y Unidas Podemos apremian a la creación de las comisiones para que se encarrile cuanto antes el control al Gobierno.

FASE 1: LAS MATEMÁTICAS

La Diputación Permanente, órgano de gobierno de la Cámara en periodos inhábiles (julio y agosto, por ejemplo), es una representación a escala del pleno, así que los grupos deben quedar encuadrados en ella en proporción a su número total de escaños.

Para ello, se usa una regla de tres en la que el dividendo sale de multiplicar la cifra de diputados de cada grupo por el total estimado para la Diputación (68, 66 ó 65), en tanto que el divisor proviene de los 350 escaños del Congreso. El cociente se redondea al alza o a la baja en función de si el decimal queda por encima o por debajo del 5.

Si los grupos acordaran dar a la Diputación 68 parlamentarios, el PSOE tendrá 24 diputados; el PP, 13; Cs, 11; U.Podemos, 8; Vox, 5; ERC, 3; el PNV, 1; y el Mixto, 3, y todo esto teniendo en cuenta que los cuatro diputados presos, al estar suspendidos, han quedado adscritos al Mixto.

En caso de que sean 66, los cocientes varían y el PSOE suma 23; el PP, 12; Cs, 11; U.Podemos, 8; Vox, 5; ERC, 3; PNV, 1; y Mixto, 3.

Y si los grupos acuerdan un total de 65, los números son los mismos que los de la operación anterior, menos para Vox, que se queda en 4.

El matiz político es inapreciable, pero está. Por ejemplo, con una Diputación de 68 miembros las fuerzas de centroderecha suman 29 y el PP dispone de un margen sobre Cs de dos representantes.

En una de 66 los populares ven la ventaja sobre Cs reducida a un diputado y el centroderecha pierde en global un representante, y en una Diputación de 65, el centroderecha pierde dos representantes. 

Como reconocen las fuentes consultadas, se trata de dar con el número que más fielmente retrate el pleno del Congreso, y esto, que parece fácil, no lo es tanto.

En la composición de las comisiones se usa la misma operación matemática, aunque con 37 o 43 como techo, lo que obliga a afinar aún más los cocientes.

Batet tiene previsto convocar la semana que viene una reunión de la Junta de Portavoces en la que abordar esta cuestión. Si a la Junta llegara un acuerdo y la Mesa lo avalara, podría concretarse un plazo para que las comisiones entren en funcionamiento, tal y como pronostican fuentes parlamentarias.

FASE 2: LA POLÍTICA

Los nueve miembros de la Mesa del Congreso vivieron el miércoles pasado una reunión muy centrada en la gerencia interna, pero en un aspecto saltó la discusión política.

Llegado el turno de los ruegos y preguntas, la vicepresidenta tercera, Ana Pastor, según fuentes presenciales, criticó la tardanza en la que Batet estaba incurriendo para activar la Diputación Permanente, por un lado, y para impulsar la creación de las comisiones parlamentarias, por otro.

El vicepresidente cuarto, Nacho Prendes, de Cs, expresó la misma crítica, a la que se unió Unidas Podemos. El PSOE se quedó solo en la necesidad de esperar a que haya Gobierno y a que, consecuentemente, se organicen los ministerios, pues la estructura y nombre de las comisiones han de adaptarse a ellos.

Fuentes del PP manifiestan sus sospechas de que la presidenta del Congreso se vio obligada a rectificar su plan inicial, que era aguardar a septiembre la creación de la Diputación y que sólo la investidura marcara el calendario de julio.

Sin embargo, fuentes de la Presidencia recalcan que Batet fijó la fecha del 23 para crearla, prueba de que no quiere ralentizar mucho más el arranque legislativo. Fuentes de la Mesa, además, puntualizan que también se comprometió a hablar con los portavoces de los grupos para que agilicen la constitución de las comisiones.

Una de estas fuentes confía en que los grupos acudan a la Junta de la semana que viene con el acuerdo sobre los números de la Diputación y de las comisiones, porque entonces el primer paso para la reanudación de la actividad parlamentaria estaría dado.

El siguiente será la asignación de los diputados a las comisiones, cuestión formal, y después, el reparto de las presidencias, ámbito meramente político que se antoja peliagudo porque las posiciones de partida se encuentran muy distanciadas.

Si los grupos desean evitar que la falta de acuerdo deje las presidencias de las comisiones al albur de una votación (el mismo método que para la Mesa del Congreso), tendrán que sortear varios obstáculos, como el veto a Vox que promueve el PSOE o la atribución de presidencias a ERC, que las ha pedido, según han apuntado fuentes de este partido.

Pero antes de llegar a esa fase, los grupos deben resolver una regla de tres y aceptar su desenlace.

Básicamente, de esta operación depende el comienzo de la legislatura. 

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