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TOROS

Enrique Ponce confirma su vuelta a los ruedos en el mes de agosto

El torero sufrió el pasado mes de marzo una gravísima lesión de rodilla. 

Rueda de prensa de Enrique Ponce.
Rueda de prensa de Enrique Ponce.
Efe

 El torero Enrique Ponce, que el pasado mes de marzo sufrió una gravísima lesión de rodilla, ha ofrecido este viernes una rueda de prensa en Madrid para confirmar que el próximo mes de agosto volverá a los ruedos para retomar una temporada que se vio forzosamente interrumpida el pasado 18 de marzo en Valencia.

"En agosto ya estaré al cien por cien para volver. Todavía estamos barajando fechas. Podría ser el día 10 en El Puerto de Santa María (Cádiz), aunque todavía hay que rematar algunas cosas, y sino sería el 14 en Málaga. Pero la buena noticia es que estoy de vuelta y con más ganas que nunca", ha asegurado Ponce.

Una reaparición que se producirá en tiempo récord, pues no llegará ni a los cinco meses desde de que el doctor Ángel Villamor le operara de una lesión denominada en medicina como 'rodilla catastrófica', consistente en la rotura de los ligamentos cruzado anterior y el lateral interior, los dos meniscos (interior y exterior) y la fractura en 10 centímetros de la meseta tibial.

Desde la fecha de la intervención hasta ahora no ha pasado ni un solo día que el maestro de Chiva no haya cesado de trabajar, casi día y noche, para acortar plazos y recuperarse a la mayor brevedad posible, en algunos casos hasta desafiando los periodos biológicos de reparación de una lesión que le podía haber dejado secuelas irreparables incluso para poder hacer vida normal.

"El primer mes y medio fue durísimo. No podía apoyar la pierna y la cabeza juega muchas veces en tu contra. Pero en cuanto vi que podía apoyar, notar mi peso otra vez en la rodilla, sin dolor, y que, incluso, podía dar algunos pasitos... Esos fueron sin duda los momentos más mágicos de la recuperación", confiesa.

Desde ese momento la rehabilitación ha sido crucial, un trabajo que realiza gracias a su fisioterapeuta, Víctor Villar Aragón, en su finca de Jaén, y que a día de hoy ha llegado a un punto que él mismo denomina como "fase de aburrimiento", es decir, en el que se ve que ya está en perfectas condiciones, aunque todavía le queden unas semanas por delante en las que debe cuidar mucho cualquier mal gesto.

"Ahora mismo me siento capaz de torear perfectamente, la rodilla la noto estable, hago mis carreritas, entrenando de salón me veo muy suelto y ya me apetece echarme una becerra y sentir las sensaciones de estar en frente del animal; pero ahí viene el freno, porque el ligamento cruzado necesita un tiempo más de maduración, y tengo que seguir con esos plazos para que no surja ningún contratiempo", dice.

Un ligamento cruzado que ya tenía roto en el momento del percance de Valencia y que no se quiso operar antes para no perder los compromisos adquiridos, aunque con ello asumiera el riesgo de que ocurriera lo que finalmente ocurrió.

En ese sentido, el doctor Villamor, presente también en la rueda de prensa, manifestaba que: "la cabezonería de no querer pasar por el quirófano con antelación es lo que finalmente nos ha llevado a este tipo de lesión tan sumamente delicada".

"Una caída en vertical sobre una rodilla que no tenia ligamento cruzado anterior, lo que propició que del impacto se llevara por delante todas las demás estructuras. Nos llevó seis horas de cirugía, con reconstrucciones 3D y en la que tuvimos que soldar el cruzado con el ligamento de un cadáver", decía este prestigioso traumatólogo conocido también por operar al rey Juan Carlos.

Y, aunque confesaba también que Ponce les ha llevado "al límite" en cuanto a su puesta a punto, remarcaba también que la recuperación ha sido "milagrosa".

"Cuando los traumatólogos recibimos lesiones de este tipo lo primero que te planteas es cómo va a ser la vida de este paciente a partir de ahora; pero la capacidad de Enrique, su voluntad y su tremendo sacrificio han dado lugar a una recuperación impresionante, pues, salvo el cruzado al que le queda un mes de maduración, el resto de estructuras se han soldado a la perfección", enfatizaba.

"No hay rigideces de ningún tipo, ni picos de dolor, ni siquiera limitación de la movilidad. Está como si no hubiera pasado nada, eso es un auténtico milagro, y encima la rodilla va a quedar muchísimo mejor de lo que estaba inicialmente", apostillaba finalmente el doctor Villamor.

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