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Terrorismo

Francia frena la libertad de Ternera por la orden de entrega por el atentado de Zaragoza

Antes de salir de la cárcel llegó la petición para ser extraditado por la masacre de la casa cuartel.

El que fuera máximo dirigente de la banda terrorista ETA iba salir de prisión solo 34 días después de haber ingresado. Pero justo antes de que eso se produjera, José Antonio Urrutikoetxea era trasladado hacia la Dirección General de Seguridad Interior. Acababa de ser detenido de nuevo a la espera de que sea procesada la orden de extradición tramitada por España. Se frena así, al menos de momento, su puesta en libertad.

La liberación sorpresa del histórico etarra José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', decidida este miércoles por la mañana por el Tribunal de Apelación de París, se quedó sin efecto al menos inmediato, cuando la Fiscalía comunicó horas después que lo mantiene retenido para comunicarle una euroorden española.

Urrutikoetxea salió de la prisión de la Santé de París, donde llevaba desde el 17 de mayo -un día después de su captura en los Alpes franceses-, pero para ser trasladado a la Dirección General de la Seguridad Interior de la policía.

Se abría así un plazo de 48 horas para que un magistrado le notifique la demanda española contra él para poderlo enjuiciar por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987, que causó once muertos. María Hergueta en 1980 y la financiación de ETA a través de ‘herriko tabernas’, que instruye la Audiencia Nacional. Después, la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París se pronunciará sobre si lo envía de nuevo a prisión o puede quedar en libertad.

Por la mañana, tres juezas del Tribunal de Apelación de París habían ordenado su liberación inmediata, en contra del parecer de la Fiscalía. No sobre la solicitud española, sino en relación con los dos juicios que tiene pendientes en Francia por hechos de terrorismo, pero en los que no hay delitos de sangre.

Esos dos juicios son consecuencia de los recursos de Josu Ternera para que se repitan los procesos en los que fue condenado en rebeldía en Francia durante los casi 17 años en que estuvo en la clandestinidad hasta su captura.

En el primero fue sentenciado en diciembre de 2010 a siete años de prisión y en el segundo a ocho años en junio de 2017.

Ambos casos serán objeto de una audiencia en el Tribunal Correccional de París el próximo día 28, pero casi con total seguridad el examen sobre el fondo quedará aplazado al menos hasta después de las vacaciones de verano.

El segundo se refiere a su papel en el aparato militar entre 2011 y 2013, un periodo durante el que estuvo en Noruega junto a los etarras David Pla e Iratxe Sorzábal con la intención de entablar una negociación con el Gobierno español, que se negó.  Ternera ha elegido como abogados a los dos mismos de su hijo Egoitz, que tras pasar varios años huido y ser condenado tres veces en rebeldía, cuando fue detenido en 2015 sólo estuvo entre rejas poco más de un mes.

"Intelectuales de renombre"

Laure Heinich y Laurent Pasquet-Marinacce defendieron ante las juezas del Tribunal de Apelación de París -con éxito- la liberación de Josu Ternera en primer lugar porque ofrecía garantías de que no iba a eludir la justicia.

Heinich insistió en que le habían manifestado su apoyo "intelectuales de renombre", religiosos o políticos. De hecho, el magistrado Louis Joinet, un exconsejero del antiguo presidente francés, François Mitterrand, se ofreció a acogerlo en su domicilio. Destacó igualmente que durante su actuación en el equipo negociador de ETA había demostrado ser "un hombre de palabra". El propio interesado hizo valer el mismo argumento afirmando: "En el País Vasco, la palabra es sagrada".

Pasquet-Marinacce también alegó para pedir su salida de la cárcel que mantenerlo entre rejas era incompatible "con su estado de salud" porque debe ser operado de la próstata "con la más extrema urgencia".

De hecho, Urrutikoetxea (68 años) contó que el mismo día que fue capturado en el aparcamiento del hospital de Sallanches tenía cita para que se llevara a cabo esa operación, que en las semanas precedentes había perdido ocho kilos y que llevaba una sonda.

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