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Nacional

Alambradas

Por
  • Jorge Sanz Barajas
ACTUALIZADA 14/06/2019 A LAS 02:00
Educar es como caminar por el alambre.
Educar es como caminar por el alambre.
HERALDO

"Los novillos jóvenes husmean siempre agua más pura / no aquí, sino en cualquier parte. Más allá de las alambradas". Philip Larkin escribió este verso en 1950. El Profesor Perplejo contempla cada mañana a cientos de chicos de treinta y tantos países, cincuenta y pico lenguas diferentes, subiendo las escaleras del instituto, hacia las aulas. Piensa que es afortunado: el mundo casi entero, apiñado en veintitrés aulas. Poder viajar cada día a Siria o Nicaragua, Gambia, Perú, Marruecos... Las Delicias es un planeta a escala de barrio. Acabó Ramadán la semana pasada como acabó la Navidad, o el Día del Orgullo, como llegará la hoguera de San Juan. Todo cabe: es cuestión de ensanchar el horizonte.

No debe de ser tan difícil, piensa el viejo profesor, dejar que las creencias convivan en un estado laico, aconfesional… Al fin y al cabo, si los novillos tienden siempre a ir en busca de agua más pura, hay que educar en la libertad y el contraste crítico. Si aprender es afrontar, educar exige estar en el alambre, en la incertidumbre, equilibrado por el valor y la ciencia. Pero no: hay quien prefiere educar desde la alambrada. Para no equivocarse, piensan, lo correcto es no arriesgar. Cerrar puertas es la mejor forma de que nadie pase por ellas, pero es la peor forma de aprender a usarlas. Los humanos gobernamos mal la realidad, no comprendemos lo que nos pasa hasta que nos sobrepasa. Los niños con las niñas, los blancos con las blancas. Y sin embargo, la vida…

Jorge Sanz Barajas es profesor y escritor

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