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Sigue difícil el acceso al barco hundido en Budapest donde puede haber cadáveres

Desde el pasado jueves el balance es el mismo: siete supervivientes, siete cuerpos recuperados sin vida y veintiún desaparecidos.

Una mujer arroja una flor al Danubio en memoria de las víctimas.
Una mujer arroja una flor al Danubio en memoria de las víctimas, junto al puente Margarita.
Efe

Las revueltas aguas del río Danubio continuaban este viernes impidiendo el acceso de las fuerzas de rescate al barco con 35 personas hundido el pasado miércoles a la altura de Budapest, donde se estima pueden estar los cuerpos de algunos de los 21 desaparecidos por este accidente, que causó al menos 7 muertes.

"Las condiciones son muy difíciles y peligrosas", declaró este viernes el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, en una rueda de prensa en la capital magiar, donde recibió a su homóloga de Corea del Sur, Kang Kyung-hwa.

Salvo los dos miembros de la tripulación húngara del barco 'Sirena', el resto de los pasajeros eran turistas surcoreanos, entre ellos una menor y sus dos guías, en una las habituales giras nocturnas por el río que atraviesa Budapest y ofrece un bello panorama de la ciudad con sus edificios más emblemáticos iluminados.

Precisamente delante de uno de ellos, el del Parlamento, el 'Sirena' sufrió una embestida del 'Vickyng', un crucero tres veces más grande, tras lo cual el primero volcó y en cuestión de segundos se hundió a los pies del puente Margarita, donde fue detectado al día siguiente a seis metros de profundidad.

Desde entonces, los equipos especializados, asistidos por buzos, han intentado en vano llegar al barco, donde se estima que pudieron quedar atrapados pasajeros.

La situación empeora porque el caudal del río sigue creciendo, reforzando su corriente y arrastrando a gran velocidad barro, troncos y otros objetos que, con una visibilidad nula, ponen en peligro la vida de los submarinistas.

En estas condiciones es "casi imposible realizar esas obras de buceo", explicó Péter Adamkó, un experimentado socorrista buceador, a la televisión ATV.

"Es muy probable que en el fondo (en el barco hundido) haya cadáveres, y no necesitamos más cadáveres", añadió.

Mientras pasa el tiempo sin encontrar a los desaparecidos, aumentan las flores y las velas depositadas por desconocidos en la turística zona del siniestro, a la que se dirigieron esta tarde, nada más aterrizar en Budapest, 38 familiares de las víctimas.

También la ministra surcoreana, enviada ayer por Seúl al frente de un equipo de 18 expertos para colaborar con las autoridades húngaras y asistir a sus conciudadanos, visitó el lugar acompañada de Szijjártó.

El accidente ocurrió hacia las 21.00 hora local, en una noche de mal tiempo, con intensas lluvias, y desde la madrugada del jueves el balance se mantiene sin cambios: siete supervivientes, siete cuerpos recuperados sin vida y veintiún desaparecidos.

Las posibilidades de hallar a alguno con vida son mínimas debido a las bajas temperaturas del río, inferiores a los 15 grados, pero Kang y Szijjártó resaltaron este viernes que los equipos de rescate continuarán su febril búsqueda.

"Conservamos la esperanza de que encontraremos a todos los afectados, ya sea muertos o vivos, hasta la última persona", aseguró Kang a la prensa, y prometió que no se escatimarán esfuerzos para que ninguna de las víctimas quede sin ser identificada.

Los expertos coinciden en que las maniobras de rescate podrían necesitar semanas.

Las autoridades húngaras que investigan las causas del accidente detuvieron el jueves al capitán del 'Vicking', el ucraniano Yuriy C., a quien acusan de haber puesto en peligro el transporte fluvial y provocado un accidente masivo y letal.

El arrestado ha rechazado las acusaciones y asegurado que ha cumplido con todos los reglamentos.

El número de barcos que navegan por el tramo budapestino del Danubio -uno de los ríos más grandes de Europa-, ha aumentado de forma considerable en los últimos años, tanto el de los cruceros que pasan por ciudades de los diez países que atraviesa el río, como el de las más pequeñas embarcaciones de breves giras para los, también cada vez más, turistas que visitan la capital magiar.

Algo que no ha pasado desapercibido por los expertos y trabajadores del sector, que venían advirtiendo de los riesgos que supone este fuerte incremento del tráfico fluvial, sobre todo porque no ha ido acompañado de medidas adecuadas que lo regulen.

"Estaba claro que tendría consecuencias muy graves", declaró a ATV Katalin Radványi, propietaria de una agencia de viajes, quien aboga por limitar la circulación de los cruceros en Budapest.

Mientras, la prensa local se hizo eco de la noticia divulgada en Corea del Sur de que la oficina de viajes surcoreana Very Good, organizadora de la gira que efectuaba el grupo accidentado, canceló todos sus viajes por el Danubio.

También otras oficinas coreanas dejaron de ofrecer excursiones fluviales por el Danubio en Budapest.

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