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La Embajada española en Holanda alerta en su web de los engaños a temporeros

Temporeros españoles han denunciado la existencia de contratos engañosos que llevan a abusos laborales, sueldos míseros y alojamientos inadecuados.

Un trabajador del campo recogiendo fruta.
E. DEL CACHO

La Embajada de España en La Haya advierte desde este miércoles en su página web sobre los engaños en las ofertas de empleo de Empresas de Trabajo Temporal (ETT) especializadas en los sectores de logística y agricultura en Holanda, e incluyen un documento con medidas de prevención de fraudes.

"No aceptes un contrato que no esté en español. El contrato debe fijar claramente su duración. ¡Cuidado! Si es inferior a tres meses, no ganarás lo suficiente para vivir en Holanda. Desconfía de la llamada 'cláusula de agencia', que permite el despido en cualquier momento", escribe la representación diplomática.

Además, pide "estudiar bien el sueldo" que propone la ETT porque "el salario mínimo puede no ser suficiente", ya que los descuentos aplicados por alojamiento, seguro sanitario y transporte, "pueden producir un salario negativo", que conduce a tener deudas con la propia empresa.

El tiempo de trabajo garantizado es otro de los problemas con los que se encuentran los temporeros españoles que acuden a trabajar a Holanda, donde es necesario "un mínimo de 30 horas semanales para ganar lo suficiente para vivir" en el país, ya que cobran por hora trabajada.

La Embajada también subraya la necesidad de conocer la póliza de seguro sanitario, que el empleado paga mensualmente con una cuota de unos 110 euros, y el tipo de vivienda donde se va a residir, que generalmente suele ser en campings, parques vacacionales o alojamientos colectivos, garantizados únicamente mientras dure el contrato.

"¡Atención a los registros! No aceptes cláusulas en el contrato que permitan el registro de tu habitación y pertenencias. Denuncia a la Policía un registro no autorizado", advierte.

En testimonios recogidos por Efe, temporeros españoles denunciaron que, tras llegar a Holanda con promesas laborales ajustadas a la legalidad nacional y con un salario que triplica el mínimo español, se han visto obligados a firmar contratos engañosos en holandés, que les han conducido a una espiral de abusos laborales, sueldos míseros y alojamientos inadecuados, que incluso les han creado deudas económicas con la empresa contratante.

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