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Nacional

El centro no tiene quien lo ocupe

OPINIÓNACTUALIZADA 29/03/2019 A LAS 02:00
Elecciones Generales 2011. Preparativos en el Colegio Gascon y Marin / foto: Jose Miguel Marco
El centro suele ser decisivo en los procesos electorales.
José Miguel Marco

La clave en unas elecciones es la bolsa de votantes que no están adscritos a los vaivenes de partido y que es decisiva para ganar o perder gobiernos. Este cuerpo electoral está equidistante de los extremos y bascula en función del escenario político, de la coyuntura económica, de las condiciones del mercado laboral, del riesgo de las pensiones y de la calidad de las prestaciones y de los servicios públicos. Y se mueve entre la abstención cuando los radicalismos copan el protagonismo y el castigo a quienes pierden la transversalidad, la centralidad y el sentido de Estado. En un gran porcentaje también engloba a los indecisos que concretan su voto en la última semana de la campaña.

Por eso no se trata solo de ser el partido más votado, hay que saber sumar para gobernar con amplias mayorías sociales y no solo parlamentarias. Es decir, hay que saber aglutinar y no fracturar para evitar situaciones como las de Cataluña y Navarra, por ejemplo.

El pacto de Sánchez para la moción de censura roza esa línea de ruptura, a pesar de que los argumentos a favor de la misma fueran sólidos. Por eso, el gran error de Podemos y Cs es ser excluyentes el uno con el otro, perder la transversalidad y vetar acuerdos para restar peso y capacidad de decisión a los extremos. Andalucía sería el reflejo de esa falta de cintura, con la diferencia de que en esa autonomía no hay intentos de romper la unidad territorial del Estado.

El mensaje de Cs de no pactar con el PSOE favorece a Sánchez, pero lo aboca a depender de los independentistas, los más beneficiados, y de Podemos, que hace tiempo que está escorado a la extrema izquierda y al soberanismo tanto como Vox a la extrema derecha, salvando las diferencias, que las hay.

El PP ha virado y ha olvidado el centro sin tiempo para recuperarlo. Un error y un alivio para un PSOE que estaba arrinconado por Podemos e independentistas y que ahora aboga por la centralidad y unos pactos en los que ni cree ni cultiva. Todo lo decidirán las urnas el 28 de abril, pero sin acuerdos de amplia base social y política, los perjudicados serán, como siempre, la mayoría de los españoles.

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