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Nacional

La ventana de Overton

Por
  • Cristina Pérez Galán
ACTUALIZADA 20/03/2019 A LAS 02:00
habladurias4
Alguien está interesado en incorporar ideas perversas a la conversación pública.
HERALDO

Últimamente la clase política parece haber eliminado todo filtro en sus declaraciones y argumentos políticos y me pregunto si es irresponsabilidad o estrategia electoral.

Lo vimos con las peticiones de Vox para el acuerdo de gobierno en Andalucía, del cual hubo una primera versión que contenía salvajadas como la derogación de la ley de violencia de género, que escandalizó a propios y extraños. Pasado el barullo inicial, los ultraderechistas rehicieron su oferta con propuestas más ‘moderadas’, en comparación con aquellas, y apoyaron el gobierno PP-Ciudadanos que sostienen hasta hoy. Las ideas descartadas, sin embargo, pasaron a formar parte de la conversación y sirvieron para que una parte de sus simpatizantes perdieran el miedo a mostrar su acuerdo con ellas, pues su anti-feminismo ya no es latente sino manifiesto. Pocos días atrás, Pablo Casado propuso blindar a las inmigrantes irregulares que dieran a sus hijos en adopción. Los datos de las madres biológicas están protegidos y no pueden usarse para paralizar una expulsión, y aunque luego se desdijo, esto sirvió para que la alcaldesa de Logroño, del PP, afirmara que así se evitarían los abandonos de estos bebés en contenedores, incorporando esta perversa idea al debate sobre la inmigración. La teoría de la ventana de Overton afirma que la viabilidad política de una idea depende principalmente de si se encuentra en un rango aceptable para el público. Por eso debemos preguntarnos quién y por qué empuja el discurso hacia sus extremos y qué consecuencias va a tener.

Cristina Pérez Galán es historiadora y periodista

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