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Cómo darse de baja para no recibir propaganda electoral

Los ciudadanos pueden impedir al INE que entregue sus datos a los partidos y evitar así que llegue a sus buzones publicidad de los comicios.

Uno de los gastos que habrá que acometer de nuevo: la impresión de papeletas.
Papeletas y sobres en un colegio electoral.
Laura Uranga

Desde que el pasado 7 de marzo, en vista de las elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas, el INE informara de la posibilidad de darse de baja de los envíos de propaganda electoral, más de cien mil personas han solicitado ya al Instituto Nacional de Estadística (INE) que les excluyan de las copias del censo que se entregan a los representantes de las candidaturas de los partidos políticos para realizar dichos envíos postales. 

En los últimos días, tras el anuncio de repetición de las elecciones generales (las cuartas en cuatro años), han surgido en las redes sociales diversas campañas, fruto del cansancio de los electores, animando a rechazar el envío de propaganda electoral, ya que se calcula que la convocatoria de unas nuevos comicios tiene un coste más de 174 millones de euros.

Todos los votantes tienen derecho a solicitar al INE (Instituto Nacional de Estadística) que sus datos no sean entregados a los partidos para que estos hagan dichos sus envíos. De este modo, las formaciones no podrán mandarnos los clásicos sobres con papeletas que son un clásico de las semanas de campaña.

La posibilidad de rechazar la propaganda electoral es fruto de la reforma que se llevó a cabo en 2018 de la Ley Electoral General. La petición para los interesados se hace por internet a través de la web del Instituto Nacional de Estadística, en este enlace al que puede acceder cualquier persona inscrita en el censo electoral. 

A partir de ahí, el programa exige un certificado electrónico del Ministerio de Política territorial y Administraciones Públicas o una entrada en el sistema Cl@ve.

Este último (el método más rápido y sencillo para los que no tienen certificado digital) envía al usuario un SMS con un número PIN que le permite entrar en la página. A partir de ahí, solo hay que marcar la casilla que "excluye" de la entrega de información a los partidos.

Este sistema para librarse de la propaganda electoral también afectará a los medios electrónicos. Aunque no garantiza que nos libremos del todo de la publicidad política, ya que desde la aprobación el pasado noviembre de la nueva Ley de Protección de Datos, "los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral".

Este punto de la normativa, que abre a los partidos la posibilidad de vigilar la actividad de los ciudadanos en las redes sociales, ha resultado muy polémico. Tanto, que el propio Defensor del Pueblo anunció que lo recurrirá ante el Tribunal Supremo.  

Sea cual sea la decisión del Supremo, al menos podemos despejar nuestros buzones. Y de paso, ahorrarle al medio ambiente todo el papel que cuesta imprimir las papeletas.

 

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