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El rector de la Complutense: "El escándalo de los cadáveres no volverá a repetirse"

Piden más donaciones, ya que producen un "beneficio inmediato" porque redundan en "mejores médicos de familia, mejores especialistas y cirujanos",

Las nuevas instalaciones tienen capacidad para almacenar 500 cadáveres e impartir prácticas a 2.000 alumnos.
Las nuevas instalaciones tienen capacidad para almacenar 500 cadáveres e impartir prácticas a 2.000 alumnos.
Guillermo Mestre

El rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Carlos Andradas, ha presentado el nuevo Centro de Donación de Cuerpos a la ciencia, de 4.000 metros cuadrados y puntero en Europa, y ha asegurado que el escándalo de 2014 por la acumulación de cadáveres en la Facultad de Medicina, que supuso "un mazazo para la imagen" de la universidad, "es ya pasado y no volverá a repetirse".

Las donaciones producen un "beneficio inmediato" porque redundan en "mejores médicos de familia, mejores especialistas y cirujanos", por lo que se necesitan "muchos cuerpos más", según la directora del centro, Teresa Vázquez.

En países avanzados "pensaron que los simuladores digitales iban a sustituir la disección de cadáveres, pero no fue así. Son técnicas complementarias, pero también es necesario que los médicos vengan a entrenarse, porque esto es lo más parecido al paciente", explicó Vázquez junto al rector.

Las nuevas instalaciones tienen capacidad para almacenar 500 cadáveres e impartir prácticas a 2.000 alumnos. "Recibimos unos 80 cuerpos al año, pero necesitamos muchos más. La demanda de los profesionales es cada vez mayor y tenemos que rechazar muchas peticiones", según Vázquez.

"Necesitaríamos que el proceso fuera tan normal como el de donación de órganos", añadió. Actualmente hay almacenados 120 cuerpos. "No es cierto que las donaciones aumentasen durante la crisis. Los vaivenes no responden a factores económicos. Su denominador común es la generosidad", aseguró.

Para donar hay que cumplimentar un formulario y presentar DNI del donante y dos testigos. El cuerpo "se higieniza desproveyéndolo de cualquier signo de identidad. Luego se embalsama o se congela, para su almacenaje en cámaras. Los cuerpos "entran y salen" constantemente del centro, ya que tras ser utilizados se incineran.

Los embalsamados "aguantan muchísimos años", hasta el aprovechamiento total del material, un proceso para el que "aún no hay una normativa estatal".

Las donaciones no reciben "ninguna compensación económica". Los cuerpos de los indigentes "podrían llegar al centro si esa persona hubiese manifestado ese deseo a algún trabajador social".

Durante la visita, los medios de comunicación pudieron ver cómo una joven MIR de la especialidad de cirugía otorrinolaringóloga del Gregorio Marañón diseccionaba el oído a una cabeza.

Para Andradas, el proceso fue "largo y complicado, primero por el coste económico, de más de 1,2 millones de euros, y también por el propio edificio de la Facultad, que es histórico y está protegido. Cualquier intervención exigía infinidad de permisos y precauciones". Al mismo tiempo, se ha hecho "un centro moderno, que cumple toda la normativa", añadió.

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