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El Papa pide "medidas concretas y eficaces" frente a la pederastia

El Vaticano publica las propuestas para ayudar a combatir y denunciar abusos por parte del clero.

El Papa Francisco en imagen de archivo.
Efe

Ya está en marcha la cumbre de cuatro días sobre pederastia eclesial en el Vaticano, una cita inédita en la Iglesia católica con la que el Papa Francisco trata de que los episcopados tomen conciencia de que no hay nadie inmune a este lacra y que se acabó el tiempo del encubrimiento.

Tras una oración inicial, Jorge Mario Bergoglio tomó la palabra para dedicar un breve discurso a los 190 participantes en el que dijo que la gente no espera de esta cita sólo "simples y descontadas condenas, sino medidas concretas y eficaces". "Hace falta concreción", subrayó el Pontífice, mostrando su esperanza en que la cumbre sirva para transformar el "mal" de la pederastia en "una oportunidad de concienciación y purificación".

Mientras Francisco hablaba, fueron repartidos entre los participantes unas líneas guía con los criterios planteados tantos por los diversos episcopados como por los organizadores de la cumbre. En las semanas previas, alrededor del 80% de las Conferencias Episcopales respondieron al cuestionario enviado por el Vaticano como preparación al simposio. "Son un simple punto de partida que viene de vosotros y vuelve a vosotros y no quita nada a la creatividad que debe estar en este encuentro", dijo el Papa sobre el documento que se estaba repartiendo.

Antes del Pontífice elevó una emotiva plegaria el español Agustín Moral, prior general de los Agustinos, en la que denunció que son "innumerables" los niños, jóvenes y adultos "víctimas de crímenes" cometidos dentro de la Iglesia. "Muchos se han callado y no han podido pedir ayuda. Otros han hablado pero nadie les creído o han sido llamados mentirosos o silenciados", lamentó.

Manifestó finalmente Moral su deseo de que los presentes "abran los oídos" al mensaje de quienes han sido "violados y heridos" en medio de la Iglesia y que el "dolor" de los "maltratados y abusados" toque "nuestros corazones". Precisamente las sesiones de la cumbre se abrieron con un vídeo en el que varias víctimas manifestaban su experiencia. Está además previsto que supervivientes de eclesiásticos pederastas relaten su particular calvario en la oración de clausura que tendrá lugar al final de cada jornada.

Durante la mañana, los participantes escucharon dos conferencias: una a cargo del cardenal filipino Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, y otra de Charles Scicluna, arzobispo de Malta y considerado el 'cazapederastas del Vaticano' por su larga experiencia en la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 'ministerio' de la Santa Sede encargado de juzgar estos delitos y pecados.

Tagle habló sobre la obligación de los obispos para "curar las heridas" de los abusados, mientras que Scicluna dedicó su intervención a la importancia de que los prelados "asuman su responsabilidad" frente a los casos de pederastia que surjan en sus diócesis. "Es un Vía Crucis que los obispos no pueden evitar", subrayó el arzobispo maltés.

Pasos a seguir

La elaboración de un protocolo con los pasos a seguir tras una denuncia de abusos a menores o la creación de centros de atención para ayudar a combatirlos, son algunas de las ideas que tiene el Vaticano para luchar contra la pederastia en la iglesia.

Estas ideas han sido propuestas por varias comisiones y conferencias episcopales y Francisco anunció que se reflexionará sobre ellas.

Entre los 21 puntos, que según el Papa son "un simple punto de partida", se propone "la elaboración de un vademécum en el que se especifican los pasos a seguir por la autoridad en todos los momentos clave del surgimiento de un caso".

Otro de los puntos propuestos que más sorprendió es el de elevar la edad mínima para el matrimonio a 16 años, ya que según el Derecho Canónico la edad mínima de las mujeres para casarse es actualmente de 14 años y de 16 para los hombres.

Se propone crear "centros de escucha, compuestos por personas capacitadas y expertas, donde se ejerce un primer discernimiento de los casos de las presuntas víctimas".

"Implementar procedimientos compartidos para el examen de las denuncias, la protección de las víctimas y el derecho de defensa del acusado", se lee.

También se pide "informar a las autoridades civiles y las autoridades eclesiásticas superiores de conformidad con las normas civiles y canónicas".

Otros puntos son "establecer protocolos específicos para la gestión de las acusaciones contra los obispos" y cursos de formación continua para "obispos, superiores religiosos, clérigos y trabajadores pastorales".

Se insta entre estos puntos de reflexión a consolidar la colaboración con todas las personas de buena voluntad y con los operadores de los medios de comunicación para reconocer y discernir los casos reales de los falsos.

Al tiempo, también se especifica la necesidad de garantizar en las investigaciones la presunción de inocencia "hasta la prueba de la culpabilidad del acusado".

Una de estas propuestas "concretas" es garantizar "la proporcionalidad del castigo con respecto al delito cometido", es decir que "los sacerdotes y obispos culpables de abuso sexual a menores tienen que ser expulsados de sus cargos".

También se propone "realizar una evaluación psicológica a cargo de expertos calificados y acreditados para los candidatos al sacerdocio y la vida consagrada".

"Formular códigos de conducta obligatorios para todos los clérigos, religiosos, personal de servicio y voluntarios, para delinear los límites apropiados en las relaciones personales", se lee entre las propuestas.

Asimismo, la necesidad de informar a todos los miembros de la Iglesia sobre "cómo reconocer los signos de abuso y cómo reportar sospechas de abuso sexual".

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