Despliega el menú
Nacional

El calvario de Alba: ser celíaca le impide entrar en la Guardia Civil

Una joven gallega que quiere seguir los pasos de su padre no puede porque Defensa considera que ser celíaca la incapacita para acceder al cuerpo y la ha excluido como aspirante.

Alba García ha sido excluida como aspirante a guardia civil por ser celíaca.
Alba García ha sido excluida como aspirante a guardia civil por ser celíaca.
Efe/Salvador Sas

¿Puede alguien ver frustrado su sueño de aspirar a la escala de oficiales de la Guardia Civil por ser celíaca? Parece imposible, pero es real, y es la razón del calvario de una joven que anhela dedicarse al mismo oficio que su progenitor.

Ser guardia civil como su padre. Ese ha sido, desde que era una cría, el sueño de Alba García. Lo sigue siendo, pero esta joven de Pontevedra se ha encontrado con un obstáculo inesperado. El Ministerio de Defensa considera que ser celíaca la incapacita para acceder al cuerpo y la ha excluido como aspirante.

Recibir esa noticia, reconoce en una entrevista con Efe, "fue la decepción de mi vida". Con solo 17 años -cumplió la mayoría de edad hace unos días- se presentó a las pruebas para acceder a la escala de oficiales de la Guardia Civil. Superó con nota todos los exámenes físicos, psicotécnicos y de idiomas. "Me veía dentro", explica, "y en el último momento me dijeron que no".

El motivo, su celiaquía. Las pruebas médicas determinaron que era "no apta" para ingresar en la Guardia Civil y, tras reconocer ante el tribunal su intolerancia al gluten, fue apartada al entender que esta enfermedad digestiva impide que pueda desempeñar sus funciones de manera adecuada.

"Ser celíaca no me ha limitado en la vida", señala la joven pontevedresa, que compite a alto nivel en la gimnasia rítmica desde que era muy pequeña, por lo que asegura estar acostumbrada a exigentes entrenamientos, de hasta tres horas diarias, "sin que me haya imposibilitado para hacer nada".

Alba considera que su exclusión es "muy injusta" y, apoyada por sus padres, ha iniciado una batalla administrativa y legal para que Defensa rectifique y permita el acceso a la Guardia Civil a personas celíacas, ya que "solo es una cuestión de alimentación" y, mientras siga la dieta correspondiente, "podemos hacer de todo".

En este vía crucis por el que atraviesa, uno de sus grandes apoyos es su madre: Pilar Revestido. Afirma que este proceso lo está viviendo "con mucho dolor y con mucha impotencia", al entender que el sueño de su hija, para el que lleva preparándose toda la vida, "se ha visto truncado por una simple dieta".

"Estamos en el siglo XXI y hay de todo en el supermercado", asegura la madre de esta chica aspirante de corazón a guardia civil, que se queja de la "grave discriminación" que sufre su hija "por no comer como los demás", algo que jamás le ha supuesto un problema en su vida diaria.

Pilar advierte de que tanto ella, como su marido, un guardia civil destinado en Pontevedra, respaldarán la lucha de Alba "hasta el final", ya que subraya, visiblemente emocionada, que "no se merece esto que le está pasando".

De ahí que reclame al Gobierno que "nos escuchen" y que la joven pueda seguir los pasos de su padre, "algo para lo que se ha esforzado muchísimo".

El abogado que lleva el caso, Manuel Novás, señala igualmente a Efe que es "evidente" que el hecho de ser celíaco "no representa un límite o una dificultad", no solo en cualquier profesión sino también en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Así, recuerda que la Policía Nacional admite aspirantes con celiaquía y que, entre otras cuestiones, en las fuerzas armadas "existen dietas para personas musulmanas" o con otro tipo de alergias alimenticias, para los que se prepara un menú especial, inclusive la elaboración de un kit especial de supervivencia, y en la Guardia Civil "no se le permite ni entrar".

Hasta ahora, los recursos que Alba y sus padres han presentado ante el Tribunal Médico Militar han sido desestimados. Temen que los que todavía están en tramitación sigan el mismo camino.

No sería, en todo caso, el fin de su lucha. El caso saltaría a la justicia ordinaria, por la vía contencioso administrativa, ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Etiquetas
Comentarios