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Racimos de palabras

Situar a los profesores en el centro del sistema, promoviendo su motivación, y ampliar las competencias de los alumnos incluyendo valores sociales y personales, son fórmulas para esa mejora de la educación a la que aspira la sociedad española.

En España muchos docentes están poco motivados.
En España muchos docentes están poco motivados.
F. P.

De nuevo, una vez más, hemos vuelto a leer las opiniones del físico alemán Andreas Schleicher. Es, desde hace 23 años, el responsable de aplica el rigor científico a la política educativa en las polémicas pruebas PISA. Y de nuevo visita al ministro o la ministra de Educación de turno. Y una vez más, supongo que compartieron un racimo de palabras: Ley de Educación; calidad y equidad; formación de los profesores; enseñanza pública versus enseñanza concertada; escolarización de los niños de 0 a 3 años; ratio de alumnos por aula, etc. Su visita a España esta vez también incluyó la presentación de su libro ‘Primera clase’. Es francamente interesante lo que en él defiende, pues considera que cuando la tecnología se ha impuesto, debe ser nuestro sentido de la responsabilidad lo que nos ayude a conformar un mundo mejor. Añade que: «Los centros educativos del futuro tendrán que ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos y a cooperar con los demás, mostrando empatía, tanto en el ámbito laboral como en el cívico. Asimismo, deberán apoyarlos para que desarrollen un sentido sólido del bien y del mal y la sensibilidad hacia las peticiones de otras personas». Da la sensación de que él también apoya el cambio, considerando que PISA tiene que complementar su actual modelo.

Son muchos (también la misma OCDE) quienes están ya elaborando un marco que permita a los sistemas educativos avanzar hacia el logro de competencias globales, que incluyen, entre otras, competencias sociales y emocionales, como la empatía y la responsabilidad, o competencias y valores como el respeto a la multiculturalidad o la dignidad humana. Parece fácil decirlo pero hacerlo ya no resulta tan simple. Se pregunta qué falta en los centros educativos para lograrlo y su contestación es aprender de lo que da resultado en otros centros educativos y en distintos contextos. Nosotros tenemos en nuestra Comunidad buenos ejemplos, tanto en el medio rural como en el urbano. Estos son capaces de aplicar un pensamiento creativo en el aula y de resolver problemas o de aplicar conocimientos a situaciones nuevas.

De este racimo de palabras que comentó en su entrevista con la ministra me gustaría saber si le dijo lo que él piensa del cambio de la actual Ley de Educación. En sus declaraciones públicas ha sido muy claro y contundente: "Si miro al pasado, España ha hecho grandes esfuerzos por cambiar las leyes, pero en la práctica no cambia nada. Cuantos menos políticos se impliquen en temas educativos, mayor la oportunidad de que participen alumnos, padres y profesores. Si se integra a la sociedad, la ley educativa durará más".

Otro tema que estoy segura que trataron es la actual situación del profesorado, pues los datos últimos conocidos son preocupantes. Los profesores españoles están desmotivados, desanimados y desincentivados. Así lo constata una encuesta elaborada por la Red por el Diálogo Educativo del Proyecto Atlántida y la Fundación Cotec. Dicho sondeo se realizó el pasado mes de junio a 772 personas, el 85% de ellas docentes de centros públicos, concertados y privados de Infantil, Primaria, Secundaria, FP y Universidad. La muestra es pequeña pero significa una aproximación al estado de ánimo de los profesores en un contexto en el que hay pocos trabajos similares. Hay que remontarse a 2014 para encontrar un estudio parecido, que también reflejó la misma insatisfacción y necesidad de un cambio en una profesión que durante décadas no ha tenido ningún desarrollo profesional. Ahora nueve de cada diez encuestados ve necesario definir un nuevo modelo de profesión docente, en palabras de Florencio Luengo, coordinador del Proyecto Atlántida.

Cuando hablamos de modelos siempre recurrimos a Finlandia y siempre contamos que la primera opción profesional de los finlandeses es la del profesorado. Su atractivo, entre otras cuestiones, se basa en que existe mucha autonomía, se aprende todos los días y se puede contribuir. Además ser maestro implica gran prestigio y reconocimiento sociales, por lo que la mayoría de sus estudiantes, y los más dotados entre ellos, tratan de acceder a sus escuelas de magisterio, algo que solo una pequeña parte consigue. Y es dicho modelo el que aparece sistemáticamente entre los mejores del mundo en los informes PISA. Y siempre concluimos diciendo que la clave es que ha convertido al docente en el núcleo de su apuesta educativa.

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