Nacional

Opinión

Contradicciones

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
Efe

Si continúan así van a terminar por despistarse a sí mismos: la sucesión de contradicciones en las declaraciones de los miembros del Gobierno se acumulan de una forma tan extraña como preocupante, invitando a especular sobre la existencia real de una coordinación entre ministerios, un capítulo clave en todo ejecutivo. Si una ministra dice que Llarena tiene que defenderse a sí mismo, sale el presidente a enmendar con rapidez el grave error; si el presidente dice que va a subir la carga impositiva al diésel, otra ministra queda desautorizada al sostener al mismo tiempo que no está tomada la decisión. El problema se acrecienta cuando es el propio presidente, Pedro Sánchez, quien, en su plausible estrategia de marcar una línea roja a Torra, desliza la posibilidad de un referéndum sobre un nuevo Estatuto, toda una invitación al desaire de los independentistas y a la confusión general, sobre todo cuando buena parte del debate y de la polémica gira en torno al referéndum de autodeterminación. Ya se sabe que cuando no se tiene nada que decir es imposible superar el silencio, que parece de momento la mejor opción ante la catarata de errores.

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