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Así ha evolucionado el voto y la imagen de los líderes políticos

Los cambios vividos en poco más de dos meses han trastocado el escenario político, pero también las tendencias electorales que se mantenían desde los últimos comicios generales.

Evolución del voto
Evolución del voto

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno tras una inédita, por exitosa, moción de censura; Mariano Rajoy retirado de la actividad política; el PP celebrando, por primera vez, unas elecciones primarias para elegir a su presidente que han puesto de manifiesto, por un lado, que sus militantes no eran tantos como decían, y por otro, que las luchas internas no son exclusivas de los partidos de izquierda… Estos cambios han ocurrido en apenas dos meses y han trastocado no solo el escenario político electoral que surgió de las urnas en las elecciones de 2016, sino, también, las tendencias electorales que venían registrando los sondeos de Metroscopia desde aquella, la última, cita electoral.

El PP, Rajoy… y Pablo Casado. En el segundo semestre de 2016 –después de la tercera victoria electoral consecutiva de los populares– el PP siguió liderando las encuestas registrando, incluso, mejores porcentajes que su resultado del 26-J. Su promedio de los últimos seis meses del año era del 35,6%, 2,6 puntos más que en junio. A partir de ese momento, los populares empezaron una tendencia descendente que afectó a todos sus indicadores.

En 2017 el PP tuvo que hacer frente a dos importantes acontecimientos políticos de los que no salió bien librado. El primero, la moción de censura presentada por Pablo Iglesias. Moción que no prosperó, pero de la que los populares salieron debilitados (en opinión del 40% de los españoles). La corrupción –el segundo problema nacional tras el paro, según los ciudadanos, y el tema que más daño electoral provoca al PP– fue la gran protagonista del evento: Rajoy y su Gobierno tuvieron que escuchar en sede parlamentaria cómo Irene Montero, portavoz de Unidos Podemos, mencionaba, por orden alfabético, todos los casos de corrupción vinculados a políticos o las propias siglas del PP.

El segundo acontecimiento fue la crisis política e institucional en Cataluña. La mala evaluación ciudadana de la gestión del Gobierno de Rajoy en este tema se agudizó a partir de octubre de ese año. Primero, con la respuesta gubernamental al referéndum de independencia convocado por el Govern el 1 de octubre y anulado por el Tribunal Constitucional. Segundo, con la aplicación –tarde y mal, según manifestaban los españoles en los sondeos–, del artículo 155 de la Constitución. Y después, con el catastrófico resultado electoral del PP en las elecciones autonómicas catalanas de diciembre.

El PP finalizaba 2017 con un promedio anual del voto estimado del 28,4%, 4,6 puntos menos que su resultado de 2016. Mantenía la primera posición pero con una clara tendencia descendente, algo que se agudizó en 2018.

Evolución del PP

El ascenso de Ciudadanos tras su victoria en Cataluña, las protestas de los pensionistas y de las mujeres, el incremento de la percepción negativa de la situación económica y, sobre todo, la sentencia del caso Gürtel terminaron de hundir las expectativas electorales del PP y la imagen de Rajoy.

El promedio de los cinco primeros meses del año dejaba al PP en segunda posición con el 21,3%, superado por Ciudadanos y casi por el PSOE, y a Rajoy con la aprobación de solo el 25% de los españoles. Y llegó la segunda moción de censura, que, esta vez sí, derribó a Rajoy y puso en marcha el inédito proceso de sustitución del líder en el partido conservador.

Un proceso que podría haber sido el principio del fin para el PP, pero que, de momento, ha servido para todo lo contrario: después de meses en caída, el PP repunta en los sondeos y se sitúa ahora segundo a solo 2,2 puntos del PSOE. Ahora bien, su nuevo presidente, Pablo Casado, inicia su andadura con un porcentaje de aprobación no muy superior al de Rajoy cuando se marchó (27%), lo que parece indicar que el repunte electoral del PP tiene más que ver con la salida de Rajoy que con la llegada del nuevo líder.

El PSOE evitó el ‘sorpasso’ de UP estimado por la mayoría de sondeos antes del 26-J, pero sufrió un fuerte desgaste de imagen desde, prácticamente, el día después de los comicios. La negativa de Sánchez a que sus diputados se abstuvieran para permitir la investidura de Rajoy motivó una crisis interna que finalizó con la dimisión de Sánchez como secretario general del partido (octubre de 2016) y su sustitución por una gestora hasta mayo de 2017, cuando Sánchez volvió a ocupar el cargo al ganar las primarias a Susana Díaz.

Durante los primeros meses de la crisis, el PSOE pasó a ocupar la tercera posición en las preferencias electorales de los españoles con un promedio del 18,8%.

Con la reelección de Sánchez –cuya imagen en este proceso permaneció inalterable– logró recuperar la segunda plaza, pero siempre con un voto estimado inferior al de 2016. La resistencia de UP y el ascenso continuado de Ciudadanos (a costa del PP, pero también del PSOE) impedía el despegue socialista. Hasta la exitosa moción de censura de Sánchez, que le ha llevado a ser el líder mejor evaluado por los españoles (con Rivera) y al PSOE al liderazgo en los sondeos.

Unidos Podemos es el que presenta una peor trayectoria. En el último semestre de 2016 llegó a situarse en segundo lugar al mejorar su voto estimado, (el promedio fue superior en 1,2 puntos a su resultado electoral) y a la caída del PSOE. Pero a partir de ese momento no dejó de perder apoyos hasta situarse ahora en cuarto lugar, con el 16,1%.

Los hitos de Unidos Podemos

Tres hitos durante el 2017 afectaron a su intención de voto. El primero, el Congreso de Vistalegre II, donde se visualizó la lucha interna entre Iglesias y Errejón. El segundo, la fallida moción de censura de Iglesias contra Rajoy. Según los datos de Metroscopia, los ciudadanos castigaron a los dos principales protagonista

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